Por Tiara D’Avanzo

El Centro de Rescate y Rehabilitación Equino (CRRE) funciona en un campo de la localidad bonaerense de Canning desde el 13 de diciembre de 2013. Al ingresar al predio, se observa una casa del voluntariado, dos boxes de internación, baños y bebederos automáticos. Todo fue construido gracias a donaciones, según cuenta Florencia Sampietro, presidenta de la ONG.

Los voluntarios trabajan durante la semana, y también los fines de semana, en el campo. Al recorrer el predio, se los puede ver realizando sus tareas diarias. También se puede observar animales con distintas patologías. El centro se encarga de rescatar y rehabilitar caballos maltratados para después darlos en adopción. “Somos uno de los pocos centros de rescate de caballos en el mundo que tiene animales amputados y con prótesis”, cuenta Sampietro.

Este proyecto se inició con un grupo de cuatro amigos. Florencia estaba participando en otra ONG hacía varios años, se encargaba de hacer asistencialismo en barrios carenciados, otorgando un plan sanitario a los caballos de carro. Allí empezó a ver la vida que llevan estos animales y quedó impactada. Entonces tomó la iniciativa de sacar a varios caballos de la situación de maltrato en que se encontraban y así nació el CRRE. Al principio no tenían nada, no había instalaciones, los medicamentos los guardaban dentro de un árbol, un ombú que está dentro del campo. Seis años después, Florencia está orgullosa de los logros realizados.

–En agosto, junto a otras ONG, llevaron a cabo el rescate más grande de Sudamérica, del que se llamó “El campo del horror”, de donde rescataron cerca de 460 caballos. ¿Cómo se enteran de casos como este y de qué manera actúan?
–Generalmente la gente denuncia en nuestra página o llama a nuestros números, tenemos contacto con la policía y la fiscalía, a veces ellos se contactan directamente con nosotros. Al momento de actuar, lo primero que hacemos es denunciar penalmente, por medio de la ley 14.346 de protección animal; se hace un informe veterinario en el cual se constata el estado del animal, esto es entregado a la fiscal y si ella lo determina, el animal es llevado a la ONG, donde lo rehabilitamos.

–Por haber sido maltratados, los animales pierden la confianza en las personas. ¿Cómo se trabaja para recuperar esa confianza y poder ayudarlos?
–Ese es el trabajo post-rehabilitación física. A veces lleva muchísimo tiempo, hasta años, lograr que el caballo vuelva a confiar. En algunos casos conseguimos personas que tienen aptitudes en doma india, obviamente doma racional, sin dolor y sin pegarle al caballo, que nos ayudan a sacarle todos esos miedos. Realmente se complica porque hay caballos que tienen tanto miedo que son agresivos. Después, cuando se dan cuenta de que está todo bien, no pasa nada, pero muchas veces es difícil el trabajo. Además, son animales de presa, que se asustan con facilidad, que quieren escapar y tienen muchísima fuerza. Se requiere de mucho personal para poder trabajar con ellos. Las personas no piensan que lo que a ellos les llevó un minuto dañar, a nosotros nos lleva años revertirlo.

–El centro es uno de los pocos que tiene animales amputados y con prótesis, cuatro hasta el momento. ¿Cuál es el proceso de adaptación que tienen los caballos en esa situación?
–Las prótesis en los animales son un tema bastante complejo, no todos los caballos pueden ser amputados, depende de muchos factores poder realizar una amputación. También es un trabajo de mucho tiempo. Los animales, al igual que las personas, tienen miembro fantasma, sienten como que su pata sigue estando aunque no está. Hay que hacer toda una adaptación primero para que puedan caminar con el muñón y que cicatrice, que se forme un callo donde se pueda colocar una prótesis, que se hace a medida y se adapta con el tiempo a medida que el animal crece.

–Con respecto al programa de adopción, ¿de qué forma se elige a las personas capaces de adoptar un caballo rescatado? ¿Hay algún requisito?
–Se hace siempre cuando el caballo ya está rehabilitado por completo, se busca que la familia se adapte a ese animal. Los caballos que damos en adopción muchas veces tienen lesiones críticas que les dejan secuelas crónicas, y tienen tratamientos que deben cumplir. Y aunque el caballo esté bien, hay que cuidarlo. Siempre hay que encontrar adoptantes especiales para algunos de los caballos, tenemos varios requisitos para que la adopción sea posible, con respecto a la seguridad, a que lo puedan mantener, que nos mantengan informados, pero la realidad es que por suerte los adoptantes son gente bastante responsable que todo el tiempo nos mantiene informados del estado de los animales, nos mandan fotos, es una manera también de que nosotros podamos hacer un seguimiento. Gracias al programa tenemos ya más de 150 caballos dados en adopción.

Fotos: FB CRRE