Por Tomás Graham Dello Russo

Casi de un día para el otro, una artista dedicada al muy exclusivo y raro arte de moldear animales rurales de exhibición tuvo que cambiar la arcilla por la madera, las réplicas por muebles y hasta transformar el taller de su casa, todo gracias a la situación en la que la dejó el aislamiento forzado por el coronavirus.

A los 17 años, sin que nadie le enseñara y por amor al campo, Natalie Wybert comenzó a moldear ejemplares perfectos de animales a escala reducida. Hoy son mundialmente famosos y se venden en todas las exposiciones rurales de Latinoamérica, sobre todo en la de La Rural, donde se los pueden encontrar en los stands de las diferentes razas que participan de la muestra.

Su fama trascendió el ámbito del campo y fue convocada en varias oportunidades para diseñar trofeos de eventos deportivos como el de la Supercopa Euroamericana 2015. También hizo la pequeña vaca Holando-Argentina que le regaló la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca al papa Francisco y a la que le incorporó la extraña leyenda “Solo el amor supera a la leche”, y un ejemplar de la mítica raza Ubre blanca para Fidel Castro.

Durante 2019, quiso cambiar su vida y mudarse a un departamento donde tuviera su propio taller para expandir su la producción. Pero el aislamiento social y preventivo suspendió todos los eventos y premiaciones donde ella exponía su arte y tuvo que adaptar su propio mobiliario para iniciar, casi sin proponérselo, una nueva ocupación: la renovación de muebles. Gracias a los numerosos pedidos que ha recibido, se transformó en su forma de subsistir. En la actualidad realiza restauraciones a pedido y se la puede contactar por su página de Facebook: Natalie Wybert estatuillas de animales.