Por Eliana Cabrera
La Argentina, presidida por María Estela Martínez de Perón, se encontraba atravesando una profunda crisis política, social y económica. A principios de octubre, la organización guerrillera Montoneros llevó a cabo un asalto al regimiento de infantería de Monte 29 en Formosa, en el que murieron varios efectivos militares y guerrilleros. Fue un punto de inflexión para justificar una intervención estatal de las Fuerzas Armadas. Los grandes diarios –La Nación, Clarín y La Razón– plasmaban un discurso del caos, desorden e inestabilidad que posicionaba a las FF.AA. como único restaurador del orden, al tiempo que ponían al gobierno en un lugar de incapacidad para contener la violencia.
