Por Luca Manessi
En vísperas de la presentación de su nuevo libro, La muerte ajena, y una nueva edición de la Feria del libro en la ciudad de Buenos Aires, que se realizará entre el 24 de abril y 12 de mayo en La Rural, la escritora Claudia Piñeiro habla con Diario Publicable sobre la adicción a las redes sociales, el peronismo como fenómeno en el extranjero, el fenómeno del presidente Javier Milei y la cultura nacional.
LA ACTUALIDAD
–¿Cómo te definís en este momento de tu vida?
–Soy una escritora que en los últimos años se define como escritora y activista, porque estuve involucrada en muchas acciones sociales y culturales. Sobre todo en otros países, donde todos somos un poco activistas por las luchas que se presentan en la Argentina.
–¿Qué te preguntan sobre la Argentina en otros países?
–Esto fue cambiando a lo largo de los años. Antes los intereses tenían que ver con la cultura y los escritores: quiénes eran los mejores para mí o los que más me gustaban, cómo estaba la cultura, el cine y demás. En general no preguntaban mucho de política, lo que querían era que les explicara un poco el peronismo. Se ve que es un fenómeno político que cuesta entender desde afuera porque por momentos tiene cercanía con la izquierda y, por otros, con la derecha, dependiendo de la rama. Eso llama mucha la atención debido a que, probablemente, no hay un partido similar. Muchos partidos se pueden comparar con alguno de los que está vigente, pero el peronismo les llama la atención porque es diferente al resto.
–¿Y qué te preguntan en los últimos años?
–Desde el auge del fenómeno Milei y su aparición pública, empezaron a preguntarme muchísimo por él. No solo periodistas, sino que en la calle es una pregunta cotidiana porque por sus características trascendió en muchos lugares. Todo el mundo giró hacia esa ideología derechista, con tintes un poco particulares.

–¿Qué explicación das cuando te preguntan por Milei?
–Al ser escritora me preguntan mucho sobre él en contextos de cultura. En la presentación de un libro, en una feria y hasta en festivales de cine, en todos estos lugares la pregunta viene con un dejo de “¡qué desastre las políticas culturales!”. Ahí empezamos a hablar de la presidencia de Milei en cuanto a todos los problemas que tenemos en la cultura nacional. También hay veces que me consultan sobre los derechos de las personas, sabiendo que soy y fui muy activa en la disputa por la ley del aborto, por los derechos de LGBTIQ+, etcétera. Si yo fuera economista, lo primero que me preguntarían es por eso, pero como estoy en un ambiente cultural, las personas me demuestran su preocupación por lo que pasa con este tema. Desde que me preguntan saben que mi respuesta será negativa.
–¿En qué aspectos notás la falta de inversión en cultura?
–Un caso muy obvio es que la cultura del cine está prácticamente paralizada. Casi todas las producciones se realizan en Uruguay, donde hay mejores condiciones para las plataformas de streaming, mientras acá se hace muy poco porque hay pocas condiciones y mucho discurso negativo contra los actores, directores, etcétera. El Festival de Mar del Plata dejó de tener las características de antes, muchos actores no quisieron ir porque se lo vació de presupuesto y de contenido. Otro caso es Ventana Sur, un mercado anual que se hacía en Buenos Aires y al que venía gente de toda Iberoamérica, que el año pasado se trasladó a Uruguay por las razones que mencionaba antes. En la industria literaria, el problema está en la falta de dinero para comprar libros, lo que hizo que las ventas cayeran significantemente. Si tenés que elegir entre comer o comprar libros, los libros pasan a un segundo plano. Lo otro que me preocupa son los ataques de Javier Milei a los artistas. Que en sus propias redes sociales el Presidente ataque permanentemente a determinados artistas, generalmente mujeres, es muy preocupante.
LA LITERATURA
–En un par de semanas arranca la 49º Feria del Libro de Buenos Aires. ¿Cuáles son tus expectativas?
–La Feria del Libro es un momento de mucha alegría porque hay muchas cosas para hacer y ver de otros escritores nacionales e internacionales. Además, presento un nuevo libro, La muerte ajena, porque con la editorial organizamos para que saliera por estas fechas. El libro está terminado desde fines del año pasado, pero esperamos hasta la Feria porque es una fiesta donde hay muchos lectores esperando su ejemplar y tienen la oportunidad de charlar. La presentación será el 3 de mayo con la compañía de Débora Mundani, Cynthia Edul e Hinde Pomeraniec. También participaré de diálogos argentinos junto a otros escritores, de la presentación de los libros de Enzo Maqueira y Juan Cruz Ruíz y de la charla de cierre de la Feria con Marcelo Birmajer, Tomás Abraham y Dolores Reyes.

–¿En qué te inspiraste para La muerte ajena?
–En general, siempre que escribo una novela hay una imagen disparadora que es como el núcleo. A veces está al principio, en otras está en el medio e incluso hay casos en los que no está. Cuando transmitís qué te gustaría que esté en la tapa del libro, uno se corre para el lado del núcleo. La tapa acá tiene edificios de fondo y el cuerpo de una mujer cayendo, así que la inspiración nace de esa imagen.
–Si alguien te escucha por primera vez y tenés que darle un libro tuyo, ¿cuál elegís y por qué?
–Para recomendar un libro mío o de otro autor hay que conocer a la persona que lo va a recibir. Empezaría preguntándole quién es, qué libros leyó… Si es un lector más joven y recién empieza con las novelas, le diría que lea Tuya porque es un libro muy introductorio que se usa mucho en colegios secundarios, es fácil de leer y tiene humor. Si es una persona que ya viene leyendo y tiene otros intereses, iría por Elena sabe o Una suerte pequeña, si se dispone a leer novelas con mucho dolor. Para temas actuales le puedo recomendar Catedrales y, si tiene ganas de un humor más contemporáneo, le diría que lea El tiempo de las moscas. Recomiendo según los gustos de la persona. Ahora voy a recomendar que lean La muerte ajena (risas).
–¿Cómo ves la influencia de las redes sociales en las personas?
–Las redes sociales te quitan mucho tiempo y tienen algo adictivo que te entretiene más allá de los daños que producen. Hoy tenemos permanentemente el celular en la mano y estamos todo el tiempo conectados. No hay duda de que es una competencia real en la que uno tiene que esforzarse para dedicar tiempos: tiempo para leer, tiempo para mirar las redes sociales y hasta series. Desde mi punto de vista, nada de lo que te da la lectura lo vas a encontrar en una red social. Lamento que se deje de leer ya que la lectura tiene una posibilidad de reflexión mayor, un armado en la cabeza para crear argumentos, pensamiento crítico y lenguaje. Pero no podemos luchar contra los molinos del viento: las redes sociales están, la gente fue capturada por ellas y habrá que ver cómo sigue la disputa entre los intereses de las personas. Aunque pienso que cada vez más gente trata de apagar un rato el celular para disfrutar otras cosas, desde una caminata al aire libre o mirar una película hasta leer un libro. Creo que se llegó a un punto de saturación que, ojalá, haga que mucha gente empiece a reservar momentos para estos estímulos, porque son importantes para la formación de la ciudadanía de un país.