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miércoles, octubre 7, 2026

“No parece haber un futuro próspero para la industria”

Por Rocío González

La industria cinematográfica argentina atraviesa un momento de incertidumbre a raíz de los cambios en el financiamiento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). A partir de 2028, el organismo dejará de contar con las asignaciones específicas del Fondo de Fomento Cinematográfico, su principal fuente de recursos, y pasará a depender del Presupuesto General.

“La existencia de este Fondo es esencial para el futuro del cine argentino, que ya se encuentra opacado por una gestión presidencial enemistada con la cultura y la industria”, advierte el director y productor de cine Juan Schnitman, conocido por obras como El incendio y El amor (Primera Parte). En diálogo con Diario Publicable, analiza el rol del Fondo de Fomento, su relación con el INCAA y las consecuencias que estos cambios pueden generar en la industria. 

-Desde tu experiencia en la industria, ¿qué lugar ocupa el Fondo de Fomento en Argentina?
-Como productor puedo asegurar que el Fondo es el corazón de la industria audiovisual. Sus recursos sostienen los festivales nacionales en las provincias, costean los viajes de negocios de directores y productores que buscan fondos y muestran sus obras en el exterior, y permiten modernizar salas con nuevos proyectores a cambio de la exhibición de cine argentino. Además, es la parte del presupuesto del INCAA destinada a la producción y promoción del cine, tanto para proyectos populares como independientes.

-¿Cómo utiliza actualmente el INCAA los recursos provenientes del Fondo de Fomento?
–Estos recursos no están siendo utilizados correctamente por el Instituto. El presidente, Carlos Luis Pirovano, no destina su totalidad a la realización de películas. Según el Informe de Ejecución Presupuestaria, se utiliza apenas un 30% del total, un valor muy por debajo de lo que cuesta producir en el país. Este dinero cubre cerca del 20% de lo necesario para llevar adelante un proyecto, por lo que el presupuesto restante debe conseguirse por otras vías. Esto afecta en gran medida a las productoras más pequeñas, que necesitan poder sostenerse en el tiempo para seguir existiendo. Con el sistema de concursos actual, la previsibilidad de los proyectos se redujo ya que hay pocos premios y el dinero es insuficiente.

–¿Y de dónde se consigue el dinero faltante?
-Puede venir de entidades privadas o extranjeras interesadas, pero no hay una entidad fija destinada a cubrir ese faltante. Ese debería ser el rol del INCAA. El problema radica en que, cuando se recurre a otro financiamiento, el productor termina cediendo un porcentaje de la película a cambio, por lo que la obra deja de ser de su propiedad. Incluso creo que Pirovano puede tener problemas con la Justicia por incumplimiento de los deberes de funcionario público. El dinero del Fondo lo usa para comprar bonos del Tesoro y apalancar los títulos que emite el Banco Central o el Ministerio de Economía. No llega a la comunidad y como consecuencia la gente deja de dedicarse al cine.

A este panorama se suma la Reforma Laboral debatida en febrero, que encendió las alarmas del sector. El proyecto original proponía eliminar las asignaciones específicas del Fondo, que incluye el 10% de las entradas de cine, 10% de videogramas y DVD, y 25% de lo recaudado por el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM). Tras la movilización de los trabajadores, se acordó que a partir de 2028 el INCAA dejará de tener ingresos garantizados por ley y pasará a depender del Presupuesto General.

-¿Qué implica este cambio para la industria cinematográfica?
-No veo un futuro próspero. Aunque el decreto aún no se aplicó, ya mucha gente está abandonando el cine, cerraron productoras y profesionales con veinte años de trayectoria cambiaron de rubro. Muchos volvieron a sus provincias a trabajar en emprendimientos familiares. Incluso la planificación ya no es lo que era en la época de la ventanilla continua, y desde 2028 va a depender directamente de qué gobierno esté en el poder. Con un cambio de signo político, es posible que esas asignaciones se restituyan.

-¿Qué escenario podría enfrentar la industria si se mantiene el esquema actual?
-Lo más probable es que el dinero para producción sea escaso y se concentre en los proyectos que menos apoyo necesitan, como el cine popular o comercial. La asignación específica es un derecho que la comunidad audiovisual logró con mucho esfuerzo, no es un privilegio. Es la base sobre la que se sostiene el cine argentino, y eliminarla significa un retroceso legal y cultural para toda la industria.

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