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martes, junio 30, 2026

Filadelfia antes y después de Rocky

Por M. Sánchez, S. Sesto, M. Prates y V. Ferré

Hoy es una de las 16 sedes del Mundial 2026. Pero durante gran parte del siglo XX, la ciudad de Filadelfia, situada al noroeste de Estados Unidos, atravesó problemas económicos, pérdida de población y una imagen menos atractiva que la de otras grandes ciudades como Nueva York o Los Angeles. Los méritos del lugar radicaban en la Declaración de Independencia del país o la firma de su Constitución. Todo era monótono, hasta que en 1976 llegó Rocky Balboa en 1976 para sacarle brillo al nombre de Filadelfia.

Durante las décadas de 1950 y 1960 la ciudad sufrió una fuerte desindustrialización que afectó a muchas localidades de la zona. La caída del empleo provocó migraciones hacia los suburbios y la población cayó un 25 por ciento hacia finales de los 90. En el plano turístico, el lugar recibía visitantes interesados en lugares históricos como el monumento nacional Independence Hall, en el que se debatió y adoptó la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, o la Liberty Bell, uno de los grandes símbolos de abolición de la esclavitud y libertad.

La historia de Sylvester Stallone y el nacimiento de Rocky Balboa es una crónica de resistencia que parece escrita y guionada como la propia película. En 1975, Stallone no era la estrella que conocemos hoy, sino un hombre en la ruina que atravesaba momentos personales difíciles mientras buscaba su gran oportunidad como actor. El paralelismo entre el actor y su personaje era inevitable: ambos eran considerados “perdedores” y estaban buscando una salida.

La chispa surgió en marzo de ese año, cuando Stallone vio la pelea entre Muhammad Ali y el desconocido Chuck Wepner. Al ver cómo Wepner lograba derribar al campeón, Stallone encontró la inspiración para redactar el guion de Rocky en un tiempo récord. Su situación económica era tan extrema que tuvo que vender a su perro, Butkus, por 40 dólares para poder sobrevivir.

El entrenamiento de Rocky por Filadelfia, un ícono del cine.

A pesar de no tener ingresos, Stallone rechazó ofertas de hasta 350 mil dólares de los productores Irwin Winkler y Robert Chartoff, quienes querían el guion pero no a él como protagonista por ser un desconocido. Stallone se mantuvo firme, aceptó un sueldo mínimo y, una vez conseguido el contrato, lo primero que hizo fue recuperar a Butkus.

Con el estreno de la película, lo que parecía una simple secuencia de entrenamiento terminó convirtiéndose en uno de los momentos más icónicos de la historia del cine: Rocky Balboa corriendo por las escalinatas del Philadelphia Museum of Art y levantando los brazos al llegar a la cima. Esa fue la escena que transformó para siempre la imagen de Filadelfia y generó un fenómeno turístico, cultural y económico que continúa vigente casi cincuenta años después.

LAS ESCALINATAS COMO SÍMBOLO

Cuando Rocky llegó a los cines se convirtió en un fenómeno internacional. Ganó el Premio Óscar a Mejor Película y presentó a millones de espectadores una imagen distinta de Filadelfia, como una ciudad trabajadora y capaz de superar las adversidades. La secuencia en la que el protagonista corre por distintos barrios durante su entrenamiento, sube los 72 escalones del Museo de Arte y levanta los brazos en señal de triunfo mientras observa el horizonte se volvió un ícono de la industria cinematográfica. La canción “Gonna Fly Now”, del compositor estadounidense Bill Conti, convirtió la escena en un mensaje universal de sacrificio y superación personal.

El éxito de la producción generó beneficios que traspasaron al cine. En primer lugar, impulsó el turismo que coronó las llamadas “Rocky Steps” en uno de los sitios más frecuentados. La estatua de bronce de Rocky, creada originalmente para la tercera edición de la saga, terminó convirtiéndose en una atracción turística permanente y miles de visitantes reproducen diariamente la famosa carrera y se sacan una foto con ella.

La estatua de Rocky en la cima de las escalinatas del Museo de Arte de Filadelfia.

Luego del impacto de la película, las escalinatas del Museo de Arte aparecieron en numerosas producciones audiovisuales. La secuencia también fue homenajeada y parodiada en producciones televisivas y cinematográficas como Padre de familia, Los Simpson, Siempre hay sol en Filadelfia y Shazam!, entre otras. Estas referencias ayudaron a mantener vigente la imagen de las escalinatas en la cultura popular mundial.

ROCKY COMO SÍMBOLO

Pocas veces una locación cinematográfica influyó tanto en la identidad de una ciudad como ocurrió con las escalinatas del Museo de Arte de Filadelfia. Antes de Rocky, la ciudad era reconocida principalmente por su historia política y su pasado industrial. Después del estreno de la película, pasó a ser también un símbolo internacional de superación personal.

La famosa carrera de Rocky Balboa transformó un espacio arquitectónico en un ícono cultural. Generó turismo, fortaleció el orgullo ciudadano y convirtió a Filadelfia en una referencia permanente dentro de la historia del cine. Casi cincuenta años después, miles de personas siguen subiendo esas escaleras cada año para recrear una escena que trascendió la pantalla y pasó a formar parte de la identidad misma de la ciudad.

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