Por Candela Quiroga
Francisco Albarello creó el enlace de Meet para llevar a cabo la entrevista. Cuando atiende a Publicable, está en lo que parece ser una biblioteca. Es viernes por la tarde y está trabajando en su casa desde la mañana. Cuando habla sobre inteligencia artificial, asegura: “Te va a reemplazar un profesional que sepa usar IA, si no aprendés a utilizarla“. Su tono es de enseñanza, no agresivo.
Doctor en Comunicación y docente universitario, Albarello es uno de los investigadores argentinos que más ha estudiado la relación entre tecnología, lectura y consumo informativo. Suele realizar investigaciones con universidades latinoamericanas sobre consumo de noticias y periodismo digital, y es también autor de Personalizar el vínculo con la tecnología y Lectura transmedia. En las respuestas de esta entrevista se percibe su afán por explicar los fenómenos de manera comprensible.
–¿Qué diferencia hay entre estar informado y recibir información?
–Yo llevo adelante un proyecto de investigación en el que hicimos entrevistas en profundidad, focus groups, encuestas y demás. A los estudiantes de periodismo les preguntamos si se consideraban informados, medianamente informados o desinformados, y la mayoría se considera medianamente informado porque, precisamente, una cosa es el acceso a la información y otra cosa es estar informado. Lo hacen a través de las redes sociales y de los algoritmos de recomendación, que de algún modo gestionan o seleccionan la información que a vos te llega. Antes, el acceso a la información estaba más relacionado con un acto voluntario: la persona que quería informarse compraba el diario, prendía la radio o miraba el noticiero. Hoy la mayoría de la gente se informa a través del celular, y ese acceso está contaminado por otros usos que no son meramente ir a informarse, entonces, aparece un concepto muy interesante: el consumo incidental de noticias.
–¿Qué significa?
–Significa que te informás mientras socializás en las redes, casi sin darte cuenta. Los algoritmos se van educando según tus interacciones, y eso genera lo que se conoce como una burbuja de filtros en la que terminás viendo solo una parte de toda la información a la que podrías acceder. Estar informado, en cambio, implica un ejercicio activo, que es buscar información, hacer el esfuerzo de salir de lo que te recomienda el algoritmo e interesarse por temas importantes.

–¿Qué ventajas y desventajas tiene informarse a través de plataformas como TikTok, Instagram o X?
–Hay que pensar también de qué público hablamos. Si bien los argentinos, en su mayoría, se informan a través de las redes sociales, son los jóvenes quienes asumen un rol más activo y lo viven como algo natural. Como ventaja, en un contexto de sobreinformación, la información te llega más rápido y más fácil. Además, los estudiantes valoran poder seguir medios con agendas distintas a las de los medios tradicionales, con un lenguaje más cotidiano y personas de su misma generación. Como desventajas, hay cierta superficialidad y fragmentación ya que vas pasando de un tema a otro con la velocidad del scroll, y eso muchas veces no te permite comprender realmente lo que está sucediendo. La otra desventaja tiene que ver con la calidad de las fuentes, porque en las redes cualquiera puede hablar de cualquier tema sin haber verificado nada, y eso genera una confusión entre un periodista profesional y alguien que simplemente habla de un tema sin saber.
–La IA puede escribir, crear imágenes, hacer videos. ¿Es una amenaza para el periodismo o una herramienta más?
–Las tecnologías nunca son meras herramientas, siempre moldean la forma de trabajar, de acceder a la información y de estar en el mundo. Algunos aspectos de la práctica periodística ya están siendo reemplazados, como los pronósticos del tiempo o contenidos rutinarios que una IA puede hacer rápidamente. Ahora bien, lejos de pensar que eso significa la muerte del periodismo, creo que es más necesario que nunca el rol del periodista. Lo que cambia es el rol en sí porque va a ser cada vez más un curador de información, alguien capaz de distinguir una noticia falsa de una verdadera, de verificar datos y de ofrecer información de calidad. Porque la inteligencia artificial no entiende realmente lo que está diciendo ya que funciona de manera predictiva, tomando información ya existente. Por eso el periodista sigue siendo fundamental como mediador entre toda esa información y la audiencia.
–¿Qué cualidades humanas van a seguir diferenciando al periodista de la IA?
–Hay algo netamente humano que es irreemplazable: una sensibilidad que la inteligencia artificial no tiene. Ahí entran los valores, la empatía, la compasión y la capacidad de mirar el mundo desde una perspectiva humana. La IA fue creada con determinados intereses y tiene sesgos, está entrenada con información producida por personas que responden a determinados contextos culturales, sociales e ideológicos. Hay temas profundamente humanos que siempre van a necesitar una mirada humana, como por ejemplo los desplazados, los migrantes, las minorías, las personas que sufren. Una inteligencia artificial puede procesar muchísima información, pero no me imagino a una IA entrevistando a una persona que acaba de perder todo en un terremoto, tratando de comprender lo que siente e interpretando esa experiencia para contarla. Hay valores y capacidad de interpretación que siguen siendo profundamente humanos y que van a marcar la diferencia frente a cualquier avance tecnológico.
Francisco Albarello se despide, agradece la entrevista y recomienda el libro TV Guía Negra, de Carlos Ulanovsky, que ofrece una mirada crítica y un análisis profundo sobre el detrás de escena y el impacto social de la televisión argentina durante los años 70. ¿Qué relación tendrá con el periodismo y las nuevas tecnologías?
