Buenos Aires

miércoles, septiembre 16, 2026

A pesar de la crisis del cine nacional, el terror busca su lugar en la industria

Por Dana Rocío Hoffmann

A nivel global, 2026 resulta ser un buen año para el cine de terror. Cintas de bajo presupuesto lograron ser grandes éxitos de taquilla. Según Box Office Mojo (de IMDB), Backrooms logró una recaudación de 394.122.453 de dólares, cifra que supera a producciones de A24 como Hereditary y Marty Supreme. Por su parte, Obsession se convirtió en la película de terror original más taquillera del siglo XXI. Con el monto de 505.696.715 dólares, el filme superó la recaudación global de El exorcista. Pero, ¿qué sucede en la Argentina?

La virgen de la tosquera, dirigida por Laura Casabé, es el segundo filme nacional de 2026 con más espectadores en las salas de cine, únicamente superado por la megaproducción de Adrián Suar Yo, Narciso. Según las estadísticas del Instituto Nacional de Cines y Artes Audiovisuales (INCAA), la cinta vendió 90.425 entradas. Los títulos que le siguen en cantidad de espectadores son Playa de lobos, protagonizado por Guillermo Francella, y el documental El partido, que revive el enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra en el Mundial de Fútbol de 1986. Basada en los cuentos “El carrito” y “La virgen de la tosquera” de Mariana Enriquez, la película explora la adolescencia marcada por el verano de 2001, el deseo sexual y la rabia. 

“El caso de La virgen de la tosquera es, en menor medida, similar a lo que sucedió con Cuando acecha la maldad. La cantidad de espectadores está bien para una película independiente y sin actores conocidos, pero son situaciones especiales que no significan que sean una tendencia“, explicó Sebastian Tabany, director, crítico y colaborador en libros sobre cine de terror. Entonces, resulta ser una sorpresa para el cine argentino. 

La adaptación de los relatos de Enriquez representa una situación particular ya que son cada vez menos las películas de mediano o bajo presupuesto que se realizan en la Argentina. El gobierno de Javier Milei aplicó un recorte al fondo de fomento de la producción audiovisual, que en 2025 cayó un 81,8 por ciento respecto de 2023 –aunque son recursos que la propia industria genera a partir de impuestos–. Además, estableció en el artículo 214 de la Ley de Modernización Laboral la derogación de los incisos a), b) y c) del artículo 21 y los artículos 22 y 23 de la Ley de Fomento de la Actividad Cinematográfica Nacional a partir del 1º de enero de 2028. Estos artículos dictaminan los gravámenes destinados al INCAA. Al anularse, el Instituto solo se financiará con montos asignados en la Ley de Presupuesto. 

Ignacio Rey, integrante de la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica, declaró en el informe audiovisual realizado por Gelatina a fines de mayo de 2026 que “las políticas actuales que se están aplicando en el INCAA han hecho prácticamente desaparecer la industria que se tenía de producción constante. Lo poco que sostiene la actividad nacional son algunas películas o series que se hacen para plataformas, que muchas de ellas ni siquiera se hacen en Argentina”. 

“ESTÁ MUY BUENA A PESAR DE SER ARGENTINA”

Fernando Díaz, productor de Cuando acecha la maldad y El susurro, describió las dificultades de hacer cine de género en nuestro país: “Hay un problema presupuestario fuerte. Aspiramos a tener muy buenos efectos especiales tanto digitales como físicos. Ahí está el gran desafío, estar a la altura de lo que se está haciendo en otros países“. Agrega que “los guionistas, actores, actrices y todos los técnicos involucrados son muy profesionales, la complicación es siempre el poder obtener los recursos necesarios“. 

Cuando acecha la maldad, dirigida por Demián Rugna, ganó el premio a la Mejor Película en el Festival de Sitges.

Con respecto al futuro del género, Díaz tiene esperanzas a pesar del momento desafortunado que vive las industrias culturales: “A partir de Aterrados o Cuando acecha la maldad se dio un impulso grande al terror en nuestro país. De pronto, hay películas como estas que llevan espectadores a las salas y están bien hechas. Entonces, tanto distribuidores como el público comienzan a verla con seriedad. Hacen comentarios agresivos pero positivos como ‘no parece argentina’ o ‘esta sí me gustó, es raro'”. 

Entonces, quizás no haya una gran cantidad de películas de terror en las salas de cine, pero sí hay un cambio en la narrativa. “Desde el momento en que podamos desarrollar nuestras propias historias, hay un valor importante. Dejar de copiar el cine de afuera, que se hacía de una forma casi directa y siguiendo esos códigos, y empezar a tomar nuestros propios relatos. Creo que el mundo está esperando la originalidad que nosotros podemos aportar.” 

+ DE ESTE TEMA

+Temas

ENTREVISTAS

LO ÚLTIMO