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martes, septiembre 8, 2026

Representar Beats consagró al venezolano Esequera como su primer campeón internacional

Por Dolores Ansaldo

¿Qué tienen en común Charly García, Pet Shop Boys y Kanye West? ¿O Gustavo Cerati, Madonna y MF Doom? Al igual que en hits como No me dejan salir (1982) y Hung Up (2005), los competidores de Representar Beats deben construir instrumentales con la técnica de tomar samples (muestras) de una grabación preexistente e incorporarlos en una composición nueva. Aunque su tarea sucede tras bambalinas en la industria, el beatmaker es una figura respetada en la cultura hip hop, y hoy en Argentina se ven los efectos de visibilizar su rol.

La Sala Solidaridad del Centro Cultural de la Cooperación recibió a más de 300 espectadores con Alejandro Poza al mando. Conocido como Pluzito, el rapero y productor es parte de la cultura hip hop desde hace más de 20 años y hoy es clave en la confluencia del underground y lo popular. “Lo que están a punto de vivir es algo muy flashero” – anticipó el maestro de ceremonia-. “Se van a preguntar cuándo hay otro, y de acá al 27 de octubre hay un tramo”, agregó en alusión a la próxima fecha.

Tras la simbólica promesa de “agite, arenga y pasarlo increíble” al público, Pluzito presentó a los jueces: Naicuist, DJ oficial de Representar Hip Hop, que musicalizó competencias consagradas de freestyle como RedBull y DEM; Ramiro Jota, reconocido DJ y productor que domina varios estilos y colabora con la rapera Sara Hebe, y Núcleo aka TintaSucia, pionero del hip hop argentino hace tres décadas y fundador del sello Triángulo Estudio. Los tres beatmakers conformaron un jurado variado en estilos y criterios pero homogéneo en prestigio.

Enseguida se convocó a los participantes y, leal al trato con el conductor, el público recibió con vítores a los competidores ubicados en el semicírculo de mesas en el escenario, cada uno con instrumentos y equipos. La primera ronda no tuvo condiciones en lo musical, pero implicó un desafío: los cruces serían triangulares; es decir, sólo cuatro de doce rivales pasarían a la semifinal. Tras aclarar que cada entrada es de un minuto y medio, Pluzito dio comienzo a los duelos.

La primera en el fixture, Anto Pla, es oriunda de Nueva Atlantis y la ganadora de la primera edición de Representar Beats en mayo de este año. La ronda se completó con el productor santafesino Santana y Esequera, beatmaker de origen venezolano que reside en Chile. El boom bap con guitarras de Anto y el potente sample de Griselda de Santana no lograron hacerle frente a la veloz percusión dactilar de Esequera, el primer clasificado a la semifinal.

Anto Pla, ganadora de la primera edición del evento. (Foto por Gaston Sauri @gassau_  )

Después, se enfrentaron el tercer y cuarto puesto de la primera edición DJ Mirko y Mardelsteez, con Nic en el tercer vértice. Los beatmakers de Claypole, Mar del Plata y Lanús respectivamente, dieron un round ecléctico: Mardelsteez sorprendió con cuatro cambios de ritmo dando sensación de rapsodia en 90 segundos, Nic cosquilleó el aire con un beat brillante y Mirko impactó con un breakbeat enérgico. Entre aplausos, el costeño se llevó los votos.

Bajo la luz azul del escenario se convocó al tercer cruce: el neuquino Mano Astorga fue el primero en usar baquetas en vez de dedos para la percusión; Weakness, de La Pampa, tocó un solo de guitarra eléctrica sobre su beat, y Maxi Prieto, finalista de la edición anterior, se llevó el agite del público y voto unánime con un sample de tango y el inconfundible “Disculpe, ¿fuego tiene?” de Federico D’Elia en Los Simuladores.

La última triangular abrió con Lautaro DB de Entre Ríos, que pidió palmas sobre un beat que evocó a J Dilla con voces agudas y platillos sueltos. El mendocino Daawel dejó a todos asintiendo al ritmo de bombos y cajas potentes, melodías pitcheadas y scratches, y Maniatic, de Zapala, Neuquén, cerró con samples vocales de rap y un ritmo reminiscente del reggae y el dub; fue Daawel quien consiguió el pase a semis.

(Foto por Gaston Sauri @gassau_  )

Tras un respiro para una foto grupal de los presentes, fue el turno de definir el podio. Los semifinalistas debían usar samples de música tropical. Clásicos inoxidables hicieron a los oyentes arrugar el ceño y la nariz en aprobación, como Mardelsteez y su versión de “Una calle me separa”, o “La cumbia de los trapos”, reversionada por Maxi Prieto en trap, género que demanda una milimétricamente veloz percusión con los dedos. Daawel, que también sampleó bajo y timbales cumbieros, y Esequera con el trombón del “Varón de la salsa” de Willie Colón, fueron los finalistas de la noche.

Con la instrucción de construir los siguientes beats con música de series o películas y vocales de rap nacional, Maxi Prieto venció a Mardelsteez por el tercer puesto. Armado de diálogos de Okupas y barras de Oney1, esta ronda le valió la clasificación automática a la próxima edición y premios de los sponsors. Además, fue bautizado por el público el MVP de la noche (Most Valuable Player, “jugador más valioso”) por su creatividad y habilidad artística.

Los mismos requisitos aplicaron para la final y, ante la consigna de rap nacional (¿argentino o del país de origen del competidor?), Esequera acató con ingenio: combinó las barras de “Retroceder”, de Dano y Lil Supa (argentino-español y venezolano, respectivamente) con “Mucho Gusto” de Canserbero, carta de presentación de la identidad y realidad venezolana. Daawel defendió con percusiones palpitantes y una reconstrucción de “Fokda”, del mítico claypolense Urbanse.

Tras dos horas de evento, se designó ganador por voto unánime a Esequera, quien recibió premios y aplausos alzando una bandera mitad argentina, mitad venezolana. En el festejo post evento, fuera de competencia, Enrique Sequera animó a colegas beatmakers a seguir “haciendo beats por montón, que así se aprenden cosas nuevas”.

Desde sus orígenes, las competencias en el hip hop invitan a la combatividad sana, el intercambio, la práctica y la socialización. Con entrada gratuita, la tercera edición de Beats ya anunciada y más proyectos que abarcan rap escrito e improvisado, básquet, seminarios y un podcast, la productora Representar demostró otra vez su capacidad de crear espacios de comunión y divulgación cultural en estos tiempos.

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