Por Clara Nardini
Ingeniero forestal de profesión, Adolfo Moretti trabajó en Parques Nacionales durante más de 25 años y es el autor del Índice de Peligrosidad de Incendios Forestales. El bosque es su lugar de trabajo. Moretti se fue acercando a la problemática de las especies exóticas, no desde las invasiones si no desde la conservación de la flora nativa del Jardín Botánico Isla Victoria, en el Parque Nacional Nahuel Huapi, en Bariloche. También es voluntario de la Red Pinos, una iniciativa colaborativa que reúne a investigadores, técnicos y ciudadanos comprometidos con la gestión sostenible de las coníferas exóticas invasoras en la Patagonia.
—La charla TED “No dejen que el Pino te tape el bosque”, de Pedro Laterra -promotor de la Red Pinos- explica que la gente relaciona al pino con lo natural, pero no como amenaza al ambiente. ¿Cómo logran con la Red Pinos difundir la información real?
—No basta con que un grupo de personas sepan sobre los incendios y sobre las especies, si en las manos y en la cabeza no está internalizado. Por eso la Red Pinos apunta a comprender que la invasión es el resultado de decisiones políticas que fueron promovidas para forestar. Hay que entender que no es que el pino es malo, viene y te pega. El pino está. ¿Por qué? Porque lo trajimos nosotros. No vamos a encontrar una solución mágica y tampoco vamos a matarlos a todos, tenemos que convivir. No podés decir que todos los pinos son iguales. La Red Pinos ha identificado cuáles especies son un problema para que no se generalice.
—¿Cómo lograron los pinos expandirse tan rápido luego de la introducción sostenida?
—Porque crecen rápido, producen una materia prima homogénea, es conocido su cultivo y no se esperaba que fuera tan invasor. Cuando yo era chico, plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo eran cosas que en el imaginario social era bueno. Además, en la Argentina en los años 70 hubo un proceso de provincialización de instituciones públicas. Río Negro promovía que cada vez que se podaban cien metros cúbicos de ciprés de la cordillera, tenías la obligación de plantar una hectárea de pinos, ese fue el pensamiento de Parques Nacionales. Ahora se dice: “Cuando traigas una especie nueva, primero ensayala unos años antes de plantarla”. Claro, ahora lo sabemos.
—¿Y cuál es el impacto de estas especies exóticas sobre las especies nativas?
—Lo más grave es cuando hay un disturbio en el bosque nativo. Estas especies crecen rápido y se propagan muy rápido. Germina toda la semilla y ocupa el lugar. El mejor escudo es el bosque nativo virgen, pero ya no hay bosque nativo virgen. Entonces, desplaza a las especies nativas causando pérdida de biodiversidad. Empezás a ver menos árboles nativos, menos pastos, menos pájaros. El otro problema es que es combustible. Tiene todo para que el fuego se propague.
—Con el Jardín Botánico Isla Victoria, ¿cómo logran el equilibrio que permita conservar el bosque nativo?
—Tratamos de difundir lo que es el bosque nativo, la colección de árboles que hay. El valor de un jardín botánico es por el material genético que tiene conservado de otros lugares, que podría ser potencial proveedor de semillas para recuperar esos bosques. Yo amo las especies exóticas, algunas son complicadas, otras no. Está todo en el equilibrio. El problema no es que hayamos traído especies exóticas, el tema es que no tuvieron ningún control.
—En una entrevista para en el programa Cápsula Verde, de la TV Pública, dijiste: “Argentina ha perdido 70 millones de hectáreas de bosques y le quedan menos de 30 millones”. ¿Hay alguna manera de recuperar ese bosque?
—Todos los esfuerzos están dirigidos a que no se pierda más bosque. La respuesta no es muy linda. En general el bosque que se pierde, no vuelve; el bosque quemado termina siendo utilizado para la urbanización y el aprovechamiento forestal. Está la restauración ecológica, que es intervenir sobre un ambiente degradado para crear las condiciones para que se recupere; ahí tratamos de ayudar al nativo y bajar la carga de la invasión. Si uno no apareciera, se fuera y lo dejara, en 400 años se recuperaría solo. La invasión es un tema muy duro en todo el mundo porque las tierras forestales son las que se talan para que se habiliten para agricultura, para ganadería, para urbanización. Europa tiene una tasa de restauración de bosques positivos porque dejaron de intervenir esos lugares. Acá no está pasando eso. Estamos con un gobierno que le chupa un huevo. Hay un enfoque tan económico, que si debajo de un bosque hay petróleo, el bosque deja de ser importante. La ley de presupuestos mínimos está desfinanciada. El Ministerio de Ambiente de la Nación ahora es una Dirección. El equilibrio entre la conservación y el desarrollo, en este momento, está jugado en el planeta. La clave es la detección temprana de incendios. Pero a los políticos a veces les gusta que se vuelva emergencia, para que llegue plata de Buenos Aires. Dicen: “Dejémoslo un poco, para que después nos llegue ayuda”. Una locura. Hay incendios que pudieron haberse atacado antes.
