Buenos Aires

lunes, mayo 18, 2026

“El Congreso es una gran puesta en escena, un teatro”

Por Ana Jones

La cita no podría ser en otro lado: Hotel Savoy, en plena avenida Callao y a dos cuadras del Congreso de la Nación Argentina. La periodista Déborah de Urieta llega puntual, a pesar de que está ajustada de tiempo porque esta misma tarde tiene un off con un diputado. Apenas entra a la cafetería, pide sentarse mirando hacia el salón: necesita ver quién entra y sale. “Acá vienen muchos diputados y senadores a rosquear”, dice mientras hace un paneo general de la cafetería. Ya esa sola maniobra permite ver lo que Déborah es: una apasionada del periodismo político que entiende muy bien el juego del poder

DE TODO UN POCO

Pero, ¿cuándo nació en Déborah de Urieta este interés en la política? Ella nació y se crió muy lejos del centro del poder, en Cipoletti, Rio Negro. Pero siempre supo que lo suyo era escribir. Y, si lo hacía, quería que su área de especialización estuviera vinculada con la cultura. Por eso se trasladó a la Ciudad de Buenos Aires y empezó el CBC de Historia del Arte en la UBA, pero cuando vio que acotarse únicamente al arte la condicionaría mucho en lo profesional, pensó en estudiar algo relacionado con la Comunicación Social. Optó por la Universidad del Salvador para estudiar periodismo y así cumplir su deseo de escribir. 

El interés por la política vino después, cuando se insertó en el mundo laboral. Hizo de todo un poco, desde fotografiar a una cantante lírica hasta cortar audios en programas de radio para una agencia de clipping. Escuchar la radio todos los días encendió algo que la acompaña hasta el día de hoy: el interés por la actualidad y la política. Consiguió una beca para estudiar en la Universidad Di Tella que le brindó la posibilidad de hacer una pasantía en el diario La Nación. La experiencia y los vínculos fueron muy importantes para abrirse paso a los medios de comunicación. Fue así que empezó su carrera profesional como redactora para la sección Economía, en el suplemento “Negocios”.

Pero su interés laboral iba por otro lado: ”A mí lo que me gustaba era el Cronista Comercial. En ese momento era un diario mucho más sobrio, mucho más explicativo, la sección de política justo la editaba con quien después terminé trabajando… le mandé el mail: ´Hola, quiero trabajar con vos´. Nos tomamos un café y, como le gustó mi perfil porque yo me levantaba temprano a escuchar la radio, era ultra informada, había hecho la maestría en La Nación y él ya sabía que más o menos sabía escribir, empecé a colaborar para el Cronista”, recuerda.

Cuando el diario se reestructuró, pidió su pase a la sección Política. Comenzó escribiendo sobre temas judiciales y, al tiempo, cuando la periodista Noelia Barral Grigera se fue, pidió cubrir el Congreso. De Urieta cuenta que “nadie quería agarrar Congreso porque no tiene horarios, es mucho tiempo, es un laburo importante”, así que su editora le dijo que sí y tuvo su primera acreditación en el palacio parlamentario

UN MUNDO DE POSIBILIDADES

Ahí se le abrieron un montón de posibilidades. “Una vez que estás adentro, ya te empezás a hacer un nombre”, afirma. Primero la contrataron para ser columnista de política en Radio Perfil, luego en Radio Continental con Gabriel Ziblat y después en el programa de la primera mañana de Radio Con vos, “Buenas tardes China”. Cuando El Cronista se reestructuró, logró ingresar al diario Ámbito Financiero, lo que le permitió mantener su acreditación en el Congreso.

La periodista estuvo en la primera mañana de Radio Con Vos.

Hizo cursos internos de la Cámara de Diputados para formarse en gestión legislativa y entender qué se trabaja cuando se hace una ley, cómo es el manejo interno y de qué manera se aprueban o no las leyes. “Lo que está bueno es que los que daban esa carrera eran todos asesores y gente que trabajaba en el Congreso. Entonces te explica mucho la dinámica, el día a día, qué quiere decir cuando se firma un dictamen de minoría. Todas esas cosas”, describe.

De Urieta entiende que el común de la gente puede pensar que el trabajo de los diputados y senadores es sólo la sesión que se ve por televisión, pero la realidad es un entramado que se teje lejos de las cámaras, donde toda una maquinaria se pone en funcionamiento. Aunque parece un mundo complejo, la periodista cree que con interés y ganas se puede entender en poco tiempo qué es lo que sucede dentro del edificio principal del Poder Legislativo. Lo cuenta así: “Para mí, la clave para entender el Congreso es ir y sentarte ahí, y preguntar. Hay gente re ñoña a la que le encanta explicarte, entonces vas preguntando, y los colegas también te ayudan. Después ya lo aprendés”. 

Moverse por esos pasillos es lo que más le apasiona y la posibilidad de estar acreditada en ambas cámaras le da una libertad de manejo que sabe aprovechar como nadie. Pero, ¿cómo es ingresar al edificio de Avenida Entre Ríos? “Entro, muestro la credencial y nadie me pregunta dónde voy, obvio que no puedo abrir la puerta de un despacho y meterme, porque es como que me meta en tu casa. Pero nadie me puede preguntar qué hago ahí, entonces te pasa que te encontrás con los diputados en el pasillo, vas a sus despachos sin tener que registrarte en la puerta de entrada, vas a las comisiones, a las sesiones… Y entonces sí, tenés de primera mano las fuentes y no sólo los diputados y los senadores, sino también los asesores y los voceros. Al final del día, nuestras fuentes no sólo son los diputados y senadores, sino toda esta gente que trabaja en el Congreso, incluso hasta el de la cafetería”. 

Recuerda que ingresó a principios de 2019, cuando Mauricio Macri, el entonces presidente de la Nación, preparaba su última apertura de sesiones ordinarias. Comenzó en la etapa de comisiones, el momento del año en el que se definen las autoridades anuales. Aunque en 2019 casi no hubo sesiones legislativas porque el Congreso estuvo un poco parado, le sirvió para ir conociendo su lugar de trabajo. En 2020 todo se complicó por la pandemia de Covid-19, pero pudo seguir trabajando de manera remota. 

LA REALIDAD VIRTUAL

Una de las herramientas clave de De Urieta para ejercer el periodismo es su cuenta de X, antes conocida como Twitter. Sabe que todo lo que cuenta por ese medio es observado y seguido por distintos políticos: “Me empecé a dar cuenta de que, a medida que twitteaba, más gente del Congreso me seguía, pero sobre todo más gente del Congreso me pasaba información”, dice. Esto le ayudó a conseguir fuentes de información y a ser conocida dentro del recinto, pero también le trajo problemas con su trabajo de columnista en Diputados TV, la señal oficial del Congreso de la Nación.

A finales de 2025, le informaron que su contrato en el medio de comunicación manejado por el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, no iba a ser renovado. Previamente le habían comentado que su perfil periodístico de Twitter no era bien recibido por el gobierno de Javier Milei, que la tildaba de “militante” o “picante” por contar lo que veía dentro del Congreso: “Yo no tengo mucho filtro. Yo me entero de algo y lo cuento, si algo me parece incoherente lo digo, si algo me parece que te están vendiendo humo o están diciendo A cuando es B, yo lo cuento en Twitter. Si bien no soy una influencer ni nada, sé que me sigue ese circulito rojo”.

De Urieta durante su etapa en Diputados TV.

Cuenta que algo que les molestó mucho fue que publicara los bajos sueldos de los trabajadores de planta del Congreso, que quedaban por debajo de la inflación: “Este gobierno viene con su política de motosierra y ajusta mucho en el sueldo de los trabajadores del Congreso”, dice, y se le nota lo angustiante que es para ella que sus compañeros atraviesan esta situación. Aunque al oficialismo le moleste, a De Urieta le sirve esta exposición para tener fuentes para sus notas periodísticas. Después de este episodio su vínculo con algunos sectores se volvió algo más rígido, pero con el tiempo la relación se vuelve a recomponer. Al fin y al cabo, ambas partes se necesitan

LA POLÍTICA ES TEATRO

De Urieta sabe que el Congreso, hoy en día, es más un show que un lugar serio para hacer política. De hecho, la frase “la política es teatro” se encuentra plasmada en sus redes sociales. La periodista dice que, con la llegada de Milei a la presidencia, la calidad del debate parlamentario ha caído mucho. Según su punto de vista, los perfiles de algunos de los diputados que entraron en las últimas elecciones dejan mucho que desear: “No tienen idea de lo que es un dictamen… Un Tronco (En referencia a Sergio “Tronco” Figliuolo, quien es un reconocido streamer y conductor de Neura Media), una Virginia Gallardo. Es como la espectacularización del Congreso. Y siempre hubo show; para mí, el Congreso es una gran puesta en escena, es un teatro”, dice con un poco de risa y otro poco de preocupación.

Tratar con este tipo de perfiles dificulta su trabajo como periodista parlamentaria porque no le sirven como fuentes. En primer lugar, porque no saben dar una explicación técnica de cómo van a tratar una ley y en segundo, porque en líneas generales el Gobierno sólo los necesita allí para levantar la mano y votar, nada más. “No sirven ni para tirarte una primicia”, se lamenta, y arremete: “Es muy difícil trabajar con ellos y además tampoco te bajan la información, son desconfiados, te hacen saber que leen tus tweets, que leen tus notas… Creo que ellos se tomaron en serio el desprecio por el periodismo”.

De Urieta cree que este desprestigio parlamentario es adrede porque busca darle más poder a la figura presidencial para tener excusas para no cumplir con lo que el Poder Legislativo le ordena. Cree que hoy en día vale más la exposición en redes que una formación política fuerte: “Yo hoy veo que se valora mucho si alguien es divertido o entretenido: TikTok, el videito, Instagram, redes sociales. Eso tampoco ayuda a que el debate sea de calidad porque si ponés a un tipo que entienda del Congreso y de cuestiones legislativas y aburre, no es ganchero”, compara.

LA SEGUNDA CASA

Me intriga saber cuál es la manera que tiene para no abrumarse con esta realidad, y ella me aconseja que hay que leer diarios pero pocos, sólo a periodistas en los que uno cree, a los que tengan firma y honestidad intelectual y a los que están en el lugar de los hechos. “Menos es más”, reza como un mantra. “Menos Twitter y más periodistas. Para mí la clave siempre es seguir periodistas con nombre y apellido. Desconfía cuando veas una nota que no tiene firma, porque o el periodista no se quiso hacer cargo o es una operación”, me dice ella con total firmeza. 

De los debates que la conmovieron o enojaron en los siete años que lleva cubriendo el Congreso, recuerda que el día que se trató la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en la Cámara de Diputados, y mientras toda la sociedad se concentraba en ese debate, los senadores votaban la modificación de la fórmula jubilatoria, o sea, perjudicaban a los jubilados. También recuerda que, cuando se trató la ley de regularización de apuestas online, descubrió todo el lobby detrás de un negocio que mueve millones.

Ver esos manejos de negocios dentro del Congreso le despierta enojo, aunque por momentos trate de tomar distancia. Para De Urieta no es fácil ver que le están recortando el financiamiento a los discapacitados o a los médicos del Hospital Garrahan: “Es demoledor, esas leyes me mataron. Y ves en el camino todo el desgaste, toda la gente que se va, todos los recursos humanos que se pierden por ahorrarse dos mangos con cincuenta, y te terminás involucrando por esto, porque ves a los afectados por la ley”. 

A pesar de todo, siente al Congreso como su segunda casa. Aunque la situación actual la agobia y hay días en los que no tiene ganas de seguir con su profesión, tiene un dejo de esperanza que la mantiene en el camino. Son esos días en los que se da cuenta del privilegio que tiene de estar dentro del lugar donde pasa todo y poder contárselo a la gente. “Hoy más que nunca es re importante y no porque yo sea periodista, sino para explicar lo que está pasando, más allá de que también el periodismo está desprestigiado, y con mucha razón. Lo que pasa es que se explican muy poco las leyes, no hay debate porque el debate se convierte en un show berreta”. Déborah de Urieta sabe que tiene que seguir y que su misión es hacer buen periodismo.

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