A. Maza, I. Holik, R. Reimundo, A. Preto

El Tribunal Federal de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de Dolores sentenció a reclusión perpetua a los asesinos del fotógrafo José Luis Cabezas tres años después del crimen. En el juicio oral, hubo dos grandes ausencias: el empresario Alfredo Yabrán, indicado como autor intelectual, y el ex-comisario Alberto Gómez, quien sería juzgado dos años más tarde. En la actualidad, el único condenado que sigue preso es Sergio Gustavo González, ex integrante de la banda criminal conocida como “Los Horneros”, aunque por causas de narcotráfico no relacionadas con el crimen. 

El miércoles 2 de febrero del 2000, el tribunal federal de Dolores, en la causa a cargo del juez Carlos Macchi, sentenció a tres ex policías de Pinamar (Gustavo Daniel Prellezo, Aníbal Norberto Luna y Sergio Rubén Camarata) a reclusión perpetua. También condenó a cuatro miembros de la banda conocida como los Horneros (Horacio Anselmo Braga, Sergio Gustavo González, Héctor Miguel Retana y José Luis Auge) a prisión perpetua junto al jefe de custodia de Alfredo Yabrán, Gregorio Ríos. En 2002, en el juicio llamado Cabezas II, el ex comisario de Pinamar, Alberto Gómez, fue condenado a prisión perpetua por liberar la zona.

Yabrán entre cámaras (Foto: Gentileza CEDOC Perfil)

Los cargos en común de los acusados fueron los de coautores del delito de sustracción de persona agravado por la muerte de la víctima, en concurso ideal con homicidio simple por dolo eventual en calidad de partícipes primarios. En el caso de Prellezo, se le sumaron los delitos de estafa y homicidio calificado en calidad de autor, y a Ríos se lo consideró instigador en concurso ideal con homicidio simple por dolo eventual.

La gran ausencia en el juicio fue la del autor intelectual, el empresario Alfredo Yabrán, quien se suicidó el 20 de mayo de 1998, de un escopetazo en la cara. “Se lo considero actor intelectual, pero como dice el derecho penal argentino, una persona que está muerta no puede ser juzgada. Pero en el espíritu del juicio y del veredicto, tanto del lado de la acusación como del lado de la sentencia, quedó claro que la orden la dio Yabrán. No hay dudas de eso”, comentó Gabriel Michi, entonces compañero de Cabezas en la revista Noticias.

Cabe destacar que para los abogados a cargo del juicio, Norma Pepe, por parte de María Cristina Robledo, esposa del reportero, y Alejandro Vecchi, por parte de los padres, Norma Marotti y José Cabezas, la actuación del juez Carlos Macchi fue satisfactoria. “Fue un trabajo realmente importante, se dijeron muchas cosas pero afortunadamente se llegó a donde se llegó”, explicó Pepe.

El 13 de noviembre de 2003, el Tribunal de Casación redujo las condenas impuestas por la Cámara de Dolores. Así, y gracias al sistema 2×1, Los Horneros fueron beneficiados y obtuvieron su libertad. Con la excepción de Renata, quien murió de sida en la cárcel.

Prellezo, Cammarata y Luna en el juicio. (Foto: Gentileza CEDOC Perfil)

Gonzalez, Braga y Auge recuperaron su libertad beneficiados por el recurso de Casación, que permite anular una sentencia judicial que contenga una mala interpretación o aplicación de la ley. No obstante, los dos últimos violaron las condiciones para permanecer en arresto domiciliario, por lo que el beneficio fue revocado y en diciembre de 2007 volvieron a la cárcel. González volvió a prisión el 17 de marzo del 2015, luego de que se lo vinculara con una banda dedicada a la elaboración y venta de éxtasis. Fue enviado a la cárcel de Dolores para que termine de cumplir su condena.

Los ex policías Camaratta y Luna fueron excarcelados en 2006, pero se determinó que debían completar la condena. Luna sigue preso en el penal de Dolores, mientras que Camaratta murió de cáncer en abril de 2015. La Corte Suprema resolvió que Prellezo, ex subcomisario de Pinamar y autor material, debía cumplir la condena de prisión perpetua, sin embargo, en 2010 la Cámara Penal le otorgó la prisión domiciliaria sin posibilidad de salida de ningún tipo, con excepción de las emergencias médicas. En enero de este año, fue beneficiado con la libertad condicional por orden de la Cámara de Apelaciones y Garantías de Dolores.

Por otra parte, el ex comisario Gómez fue liberado en 2006 tras considerarse que estaba prescripta la acción penal en su contra. En 2008 Ríos, instigador del crimen, fue beneficiado por el 2×1 tras pasar 10 años de prisión que, gracias a esa norma, se computaron como 20.

UNA INVESTIGACIÓN ENGORROSA

Desde el principio la causa estuvo plagada de testimonios falsos. Uno de ellos fue el de Redruello, quien declaró que los autores materiales del asesinato eran parte de una banda de delincuentes marplatenses conocida como “Los Pepitos”. Finalmente quedaron en libertad tras la presentación de un hábeas corpus por parte de sus abogados, después de estar poco más de tres meses presos.

En en lugar de los hechos no hubo una adecuada preservación de las pruebas: huellas, pisadas, marcas, elementos que pudieron haber dejado los asesinos. No aparecieron las tarjetas de crédito ni las cosas que llevaba encima José Luis”, contó Vecchi en su libro El Crimen de Cabezas.

El ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, acercó a la justicia los nombres y apellidos de “Los Horneros”. También aportó un sistema de cruces de llamadas llamado Excalibur, el cual demostró las comunicaciones que mantuvieron, por ejemplo, Prellezo y Ríos, en la que argumentaron que el policía quería venderle alarmas al jefe de custodia del empresario.

Eduardo Duhalde (Foto: Dante Giovanetti)

Por una cuestión de tiempo se decidió elevar un sumario y se llevó a juicio a los acusados, ya que el periodo que llevaban presos les permitiría obtener el beneficio del dos por uno. Tras una serie de apelaciones Gómez no estuvo en el primer juicio, sin embargo, sería juzgado y condenado dos años más tarde.

En la actualidad el único que sigue preso es Sergio Gustavo Gonzalez, ahora no por este caso sino por otro, narcotráfico de drogas de diseño. Todos sus beneficios de libertad condicional habían caducado, entonces hoy tiene que cumplir parte de la condena por el asesinato de Cabezas.