Por Taís Tejo Toribio, Facundo García Beraudi y Nacho Cangas
El nombre de Peter Thiel era desconocido para la mayoría hasta hace unos pocos meses. Sin embargo, su llegada a la Argentina lo instaló con fuerza tanto en los medios de comunicación como en la discusión política. Un hombre conla tecnología e inteligencia artificial como bandera, la creencia de que la libertad y democracia son “incompatibles”, y hasta un torneo de ajedrez en el Abasto dónde quedó en tercer lugar; muchas cosas pasaron desde la aparición repentina del millonario pero, ¿qué relación existe entre el magnate de Palantir y la Argentina gobernada por Javier Milei?
Thiel estudió filosofía y derecho en Stanford, fue uno de los primeros grandes inversores de Facebook y cofundó Palantir Technologies, una empresa estadounidense desarrolladora de software especializada en IA, cuyo negocio consiste en el análisis y procesamiento de grandes volúmenes de datos obtenidos de usuarios, empresas y organismos públicos. Cada vez que una persona utiliza internet deja una “huella digital” que las empresas u organismos privados han aprendido a capitalizar en función de sus intereses comerciales o incluso en seguridad, inteligencia y defensa.
El patrimonio de su empresa creció gracias a la relación que Thiel mantiene con las agencias de seguridad estadounidenses. A través de In-Q-Tel, el fondo de inversión vinculado a la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Palantir recibió financiamiento y se transformó en una herramienta más del gobierno norteamericano. Organismos como el FBI, la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y los Servicios de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) también utilizan sus servicios. Por ejemplo, ICE trabaja en labores de identificación y localización de los migrantes que busca detener para deportar mediante herramientas de Palantir.

De esta manera, la llegada de Thiel a Buenos Aires en mayo de este año con la compra de una propiedad de 12 millones de dólares en Barrio Parque, en la Ciudad de Buenos Aires, donde vive con su familia, abre interrogantes a partir de la relación que mantiene con el gobierno nacional. Su cercanía a la derecha ya se había establecido luego de la financiación a la campaña de Donald Trump y JD Vance en Estados Unidos, y volvió a afianzarse luego de las reuniones que mantuvo con miembros del gabinete argentino: desde un encuentro con Milei en Casa Rosada -el mismo día que la sala de prensa fue cerrada- hasta su reunión con el ministro de Economía, Luis Caputo, y una cena con el ministro de Desregulación, Federico Sturzenneger.
La visita del empresario se da en el marco de las políticas desregulatorias llevadas a cabo por el oficialismo, sumadas a la intención de impulsar el “Super RIGI”, una ampliación de los beneficios que ofrecería el Estado argentino a empresarios extranjeros dispuestos a invertir en el país. Además, el gobierno enviará al Congreso un proyecto para modificar la Ley de Sociedades, con el objetivo de que las empresas mantengan mayor autonomía, se eliminen las trabas burocráticas y permitir la digitalización plena de la sociedad: domicilio electrónico, libros y registros digitales. En medio de esta iniciativa, hay un punto importante: la incorporación de las “Sociedades Automatizadas”.

“Así como tenemos una S.R.L. (Sociedad de Responsabilidad Limitada) o una S.A. (Sociedad Anónima), se puede conformar una sociedad humanamente anónima, pero la figura jurídica es la inteligencia artificial”, explica Belén Ortega, especialista y divulgadora en IA. Ortega profundiza sobre la idea de estas nuevas estructuras jurídicas empresariales y destaca tanto beneficios como posibles perjuicios: “A nivel económico, es una re buena noticia: da beneficios impositivos para mejorar el PBI, atraer capitales externos y fomentar al talento”. Sin embargo, hace hincapié en la necesidad de un marco regulatorio.
“El compromiso de mantener la IA sin regular para que pueda desarrollarse libremente, sin la mano mortal de una regulación prematura y mal comprendida”, fue uno de los pilares del proyecto que destacó el presidente Milei en un artículo para el medio Financial Times. El texto titulado “Argentina invita a la IA a liberarse”, y escrito en conjunto con Sturzenegger, describe cómo el país “construyó un laberinto de restricciones” y el trabajo que hace la gestión actual para cambiarlo. “Que Buenos Aires se convierta para la IA en lo que Ámsterdam fue para la era de la navegación: el lugar donde la imaginación jurídica se puso al día con el avance tecnológico y el mundo cambió”, concluye el artículo.
Ante este contexto, Ortega explica que la inteligencia artificial no puede desregularse en su totalidad como llegó a plantear Sturzenegger porque “está en juego la integridad del ser humano”, pero aclara que la legislación restrictiva debe ser mínima y no debe seguir el ejemplo de Europa “que frenó muchísimo el desarrollo tecnológico y hoy se está quedando atrás”.
Sin embargo, la intención del gobierno de impulsar políticas relacionadas con IA no es algo nuevo. Fue hace pocas semanas que el Ministerio de Capital Humano anunció el Gemelo Digital Social, un sistema basado en inteligencia artificial que a través del procesamiento masivo de datos permitirá anticipar escenarios y analizar el impacto de políticas públicas. “Es un inicio de lo que está en Estados Unidos que es el Twin Digital, que es el gemelo digital de cada uno de los seres humanos”, explica Ortega.
Frente a este panorama, la especialista se muestra con expectativas: “Si se llega a aprobar (la Ley de Sociedades) en conjunto con otras leyes, va a dar un salto muy grande la Argentina porque va a empezar a estar en los oídos de Estados Unidos y China. Va a ser pionero en Latinoamérica”. Señala que el país encabeza el ranking latinoamericano de mayor nivel de adopción de IA, con lo cual la Argentina “tiene una gran posibilidad de duplicar su economía, de que le vaya bien y traer capitales externos”.
Y si bien la especialista explica que “hay que avanzar en tecnología, sin duda”, enfatiza otra vez sobre la necesidad de un “criterio de regulación mínima” y la importancia de educar al país en este proceso de innovación. “Porque el desarrollo tecnológico se lleva puesto a un montón de personas que hoy no están capacitadas para esta nueva era”, considera.

Ahora bien, visto desde un panorama más general, la agenda legislativa y el actual plan de gobierno de Milei podrían vincularse con fuerza a la llegada de Thiel y su estancia en la Argentina. Si bien no se ha oficializado la existencia de acuerdos entre el gobierno y Palantir Technologies aún, no es una opción que debería descartarse. De hecho, además del presidente y otros funcionarios, el empresario mantuvo un encuentro con el asesor presidencial Santiago Caputo, quien tiene bajo su órbita de poder la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Los principales y más fuertes socios de Palantir son organismos militares y de inteligencia norteamericanos, por lo que la posibilidad de una futura colaboración con sus contrapartes argentinas aparece como un escenario posible.
Pero hay un dato de las últimas semanas que ha dado de qué hablar: el diputado Juan Grabois visitó a Thiel en su casa de Barrio Parque el miércoles 3 de junio, según publicó la Revista Noticias. Ante las consultas de este medio, el dirigente se negó a dar explicaciones o responder preguntas. No existen detalles sobre los temas de conversación que pudieron haber mantenido el fundador de Palantir y Grabois, uno de los principales opositores al gobierno libertario. Con él, una nueva pieza se suma al rompecabezas que rodea la presencia de Peter Thiel en Argentina.
