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miércoles, junio 24, 2026

La Isla de las Muñecas existe y está al sur de la Ciudad de México  

Por Rocío Barrios Irureta, Milagros Lopez y Valentina Masyk

Una de las sedes del Mundial 2026, México guarda secretos. Ubicada en los canales de Xochimilco, la Isla de las Muñecas nació en la década de 1950, cuando Julián Santana Barrera, un agricultor que vivía aislado de la sociedad en un huerto flotante, comenzó a colgar muñecas en los árboles luego de encontrar el cuerpo de una niña ahogada en los canales. Santana creía que el espíritu de la menor lo perseguía y que aquellas muñecas podían protegerlo, y así dio origen a uno de los sitios más enigmáticos y visitados de la zona.

El sobrino de Julián y actual administrador del lugar, Rogelio Santana, cuenta que su tío aseguraba que escuchaba lamentos, pasos y susurros durante la noche. Estaba convencido de que el espíritu de la niña permanecía en la isla y por esa razón comenzó a agarrar muñecas abandonadas de la basura y de los canales de Cuemanco para colgarlas por todo el lugar, ya que creía que aquellas figuras servían como ofrendas y amuletos para alejar a los malos espíritus y protegerse de las presencias que lo atormentaban.

Con el paso de los años la colección creció hasta superar las mil muñecas, muchas de las cuales llegaron sin brazos, sin ojos o en avanzado estado de deterioro, lo que contribuyó a crear la atmósfera inquietante que hoy caracteriza el lugar. Entre todas ellas destacaba “Agustinita”, la muñeca favorita de don Julián, que todavía se conserva como una de las piezas más emblemáticas de la isla.

En 2001, Julián Santana fue encontrado muerto en el mismo lugar donde se había hallado a la niña décadas atrás. Aunque los registros indican que falleció por una insuficiencia cardíaca, la coincidencia alimentó aún más la leyenda y las creencias de quienes aseguran que la isla está habitada por fuerzas sobrenaturales.

CÓMO VISITARLA

La Isla de las Muñecas es uno de los atractivos turísticos más conocidos de Xochimilco: visitantes de todo el mundo recorren sus canales para conocer el sitio y escuchar las historias que aún circulan entre la población. Algunos afirman que las muñecas mueven los ojos, susurran o “cobran vida” cuando cae la noche, otros creen que todo forma parte de una leyenda que  sobrevivió gracias a la tradición oral. Aun así la historia de don Julián sigue convirtiendo a esta pequeña isla en uno de los lugares más misteriosos de México.

Llegar suele tomar entre cuatro y cinco horas, considerando los traslados y el recorrido por los canales. El paseo en lancha se paga 750 pesos mexicanos por hora, unos 42 dólares, y pueden viajar hasta 18 personas. La otra opción es la embarcación completa, que cuesta 3.000 pesos, unos 170 dólares, y puede transportar hasta quince personas, según el nivel del agua.

Para ingresar, se cobra una entrada de 100 pesos para los mexicanos, unos 6,50 dólares, y 150 pesos, unos 8,50 dólares, para los extranjeros. Está abierta todos los días de 10 a 17, siempre que las condiciones climáticas lo permitan. No hay descuentos especiales para argentinos o sudamericanos, la única diferencia tarifaria es entre visitantes nacionales y extranjeros.

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