Por J. Kritzer, P. Vizio, M. Romero y F. Chapeta

La declaración de Thelma Jara de Cabezas, madre del estudiante de 17 años Gustavo Alejandro Cabezas, secuestrado el 10 de mayo de 1976, fue una de las más salientes de la jornada. A raíz de su actividad en la Comisión de Familiares de Detenidos y Desaparecidos, y sus denuncias en el exterior sobre la desaparición de su hijo, la mujer fue detenida y, durante su cautiverio, obligada a realizar una falsa entrevista para la revista “Para Ti”.

“Me desvistieron, me pusieron arriba de una cama y me torturaron con picana eléctrica”, relató Jara de Cabezas, quien fue detenida el 30 de abril de 1979. Unos meses antes había viajado a México y luego -junto a un grupo de madres de desaparecidos- a Madrid, donde pidieron una audiencia con el Papa. Cuando volvió a Buenos Aires fue secuestrada al salir del Hospital Español, donde estaba internado su marido, y luego trasladada a la ESMA. “Querían saber a qué fui a México y a Roma, porque ellos ya sabían que había ido a esos lugares, había una chica que estaba con nosotros en la Comisión de Familiares que trabajaba con ellos”, dijo ante las preguntas del juez Guillermo Ledesma.

LA ENTREVISTA

Mientras su otro hijo, Daniel, realizaba denuncias sobre el secuestro de su madre en las organizaciones internacionales de Derechos Humanos, Jara de Cabezas fue obligada a realizar una entrevista para “Para Ti”, de la Editorial Atlántida, titulada “Habla la madre de un subversivo muerto”.

La mujer explicó que uno de sus secuestradores, a quien nombró como “Marcelo”, le dijo que habían secuestrado a su sobrina Norma Cozzi y a su marido, Héctor Piccini, antes de comentarle sobre la nota: “Después te la voy a traer para que la veas, pero hay algo más importante, que es el periodista de “Para Ti” que desea verte”.

Detalle de la nota de la revista Para Ti del 10/9/1979

Jara de Cabezas ya se había reunido antes con otra periodista. “Ellos me instruyeron y me indicaron lo que tenía que decir, que yo había buscado el refugio, el amparo de las Fuerzas Armadas, porque la banda de Montoneros me buscaba para matarme”, contó. La mujer manifestó que antes de ir al encuentro con el periodista y el fotógrafo de la revista, en una confitería ubicada en Figueroa Alcorta y La Pampa, de la ciudad de Buenos Aires, le compraron ropa y hasta la llevaron a la peluquería: “Era para confirmar lo que ellos decían, que yo estaba en el Uruguay, para que se siga creyendo que yo no estaba secuestrada”.

Después de esas declaraciones, el juez Ledesma hizo acercar a Jara de Cabezas una copia de la entrevista para que la mujer señalara las partes en las que la entrevista se apartaba de lo que ella había manifestado ante el periodista. “Es todo mentira, es espantoso, yo no recibí amenazas. Ellos hacen publicar que Gustavo fue muerto en un enfrentamiento”, expresó consternada.

La nota fue publicada el 10 de septiembre de 1979, cuatro días después de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) llegara a Argentina por las recurrentes denuncias que los exiliados presentaban en los organismos internacionales de Derechos Humanos.

Thelma Jara de Cabezas observa la falsa nota que publicaron en Para Ti. (Foto: Memoria Abierta)

Las cartas

La mujer también habló sobre las cartas que los militares le hicieron escribir, en las que decía que estaba en Uruguay: “Me dicen que si escribo, si acepto mandar unas cartas no iba a haber más torturas y yo ya no tenía más fuerzas para sostenerme”. Esos manuscritos fueron dirigidos a su familia y a Jorge Rafael Videla, Juan Carlos Aramburu, a la Asamblea Permanente, a Giscard D’estaing (presidente de Francia), Sandro Pertini (presidente de Italia) y a la Comisión de Familiares. También contó que la llevaron a hacer unas fotos a la Panamericana para mandar al exterior y hacer creer que estaba en el país vecino y demostrar que no estaba secuestrada.

La sobrina y el marido

Además declararon Norma Cozzi y Héctor Piccini, quienes fueron secuestrados y llevados a la ESMA en 1979. “Sabía que ella tenía un hijo desaparecido, que se movía, que iba por ejemplo a Plaza de Mayo como Madre y que iba a la Asamblea”, sostuvo Piccini frente al juez. Además, dio detalles acerca de un viaje en lancha a la isla del Delta: “Nos trasladaron porque llegaba una comisión de Derechos Humanos”

Otros testimonios

En la audiencia también declararon familiares por la detención el 4 de agosto de 1979 de Josefina Villaflor, su marido, José Luis Hazan y la hija del matrimonio, María Celeste, quien fue devuelta a sus abuelos; y de su hermano Raimundo Villaflor y su pareja, Elsa Martínez Garreiro, al día siguiente,

Rolando Villaflor, hermano de Josefina y Raimundo, habló sobre el llamado que su hermana hizo a la casa de su madre el día que la secuestraron: “Lloraba y mi mamá le preguntaba por qué y decía que no le podía contar lo que pasaba, que la tenían en un lugar, que había tenido una desgracia terrible, que no podía decir dónde estaba ni por qué la tenían ahí pero que iban a mandar a María Celeste para casa”.

También describió las denuncias que realizó luego de los secuestros: “Fui a los derechos humanos, la ONU, a la Embajada de Estados Unidos. Hicimos pedidos de Hábeas Corpus. Nunca pensamos que se iba a llegar a lo que se llegó.

Además, prestaron testimonio Aníbal Villaflor, padre de los hermanos secuestrados; Mabel y Ricardo Hazan, madre y hermano de José Luis, Mabel Fernández, la niñera de María Celeste, y Lázaro Gladstein, quien estuvo secuestrado en la ESMA y fue testigo de la entrada de Raimundo al centro clandestino.