Por Milagros López
El Niño es un fenómeno climático que se origina en el océano Pacífico y puede modificar las condiciones de lluvia en distintas partes del mundo. En la Argentina, su influencia se concentra especialmente en el este del país durante la primavera y el verano, cuando puede favorecer precipitaciones intensas y aumentar el riesgo de inundaciones o crecidas de ríos.
El fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur o ENOS se produce cuando la temperatura de la superficie del Pacífico ecuatorial se encuentra por encima de los valores habituales y genera cambios en la circulación de la atmósfera. Según el boletín oficial del Servicio Meteorológico Nacional, actualizado el 2 de octubre, las condiciones actuales corresponden a una fase de El Niño de fuerte intensidad. Durante septiembre, la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial se mantuvo por encima de los valores normales y las mayores anomalías superaron los 3,5 °C.
Los modelos indican una probabilidad del 100 por ciento de que esta fase se mantenga durante octubre, noviembre y diciembre de 2026, mientras que existe más de un 90 por ciento de probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte.
La presencia de El Niño no significa que las lluvias vayan a aumentar de la misma manera en todo el territorio argentino. La relación es más directa en el este del país, especialmente en el Litoral, mientras que hacia el centro se vuelve más débil. El fenómeno permite identificar una tendencia general, pero no anticipar exactamente dónde, cuándo o con qué intensidad se producirá cada lluvia.
Natalia Gattinoni es licenciada en Ciencias de la Atmósfera e investigadora del área de Agrometeorología del INTA. Su trabajo está relacionado con El Niño porque analiza información climática y las precipitaciones, un factor fundamental para las principales producciones de secano.
Una de las principales cuestiones es qué puede pasar durante los próximos meses. “Las lluvias son la principal variable meteorológica que se ve favorecida“, explica Gattinoni, aunque todavía no se puede determinar exactamente de qué manera se van a presentar. En este contexto, pueden verse favorecidos los eventos de precipitaciones intensas durante períodos cortos y acompañados por tormentas.
La presencia de agua puede ser positiva para los cultivos, pero el riesgo aparece cuando grandes cantidades se concentran en poco tiempo y el territorio no consigue absorberlas o drenarlas con suficiente rapidez. En esas circunstancias pueden aumentar los niveles de ríos, arroyos y lagunas, además de producirse anegamientos e inundaciones.
EL NIÑO EN ARGENTINA
Gattinoni explica que uno de los principales problemas está relacionado con el exceso de agua y con la capacidad de cada zona para manejarlo. Los anegamientos, las inundaciones y las crecidas pueden verse favorecidos, aunque el impacto depende de las características del lugar y su relieve.
Las ciudades ubicadas cerca de cuerpos de agua pueden ser más vulnerables cuando el terreno tiene poca pendiente y dificulta el drenaje. También pueden producirse tormentas acompañadas por viento intenso y granizo.
La especialista aclara que los eventos extremos de lluvia no son exclusivos de este contexto. “Si bien hoy hablamos por este contexto de El Niño, debemos tenerlos presentes siempre, este año y los que vienen”, sostiene. El seguimiento del fenómeno permite prestar especial atención a determinados escenarios, pero no significa que cada tormenta intensa pueda atribuirse directamente a El Niño.
Frente a la posibilidad de lluvias intensas, la prevención ocupa un lugar central, por lo que Gattinoni recomienda acondicionar las viviendas y, en las zonas rurales, preparar campos y caminos. Quienes viven en sectores vulnerables frente a inundaciones deben conocer los riesgos de la zona y estar preparados ante una posible emergencia.
Los municipios también cumplen una función fundamental mediante la limpieza y el acondicionamiento de desagües, además de la organización de los equipos que deberán intervenir ante una emergencia.
Mantenerse informado permite tomar decisiones antes de que se produzca un evento intenso. El Servicio Meteorológico Nacional cuenta con un Sistema de Alerta Temprana que informa sobre las condiciones previstas dentro de las 72 horas, mientras que los avisos a muy corto plazo permiten advertir sobre situaciones específicas durante el desarrollo del mal tiempo. Gattinoni aconseja consultar los pronósticos y tener habilitadas las notificaciones de la aplicación oficial del organismo.
