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martes, agosto 11, 2026

“Los grandes medios deterioran su vínculo con la audiencia”

Por Rocío González

“El murmullo en las redacciones era reconfortante; el ruido de las máquinas de escribir se escuchaba en cada rincón y el pedido de una nota siempre venía acompañado de un ‘ni se te ocurra entregar una  nota sin fuentes’. Era mucha presión para uno, pero eso era lo lindo de trabajar en una redacción. Hoy ya no son así”, recuerda Martín Becerra, investigador principal del CONICET y referente en el análisis de medios, plataformas digitales y políticas de comunicación. No hay apuro ni urgencia en su voz, sólo la sabiduría de quien lleva más de dos décadas observando la transformación del oficio. “La dificultad más grande consta de la adaptación a la nueva realidad”, asegura.

El especialista va más allá del típico debate global —si la inteligencia artificial complementa o reemplaza el periodismo— y analiza la complejidad del fenómeno con la precisión de un cirujano. Becerra sostiene que las redacciones dejaron de monopolizar la circulación de las noticias y observa cómo los algoritmos condicionan cada vez más qué contenidos llegan a la audiencia, mientras las plataformas redefinen los criterios de noticiabilidad. “Estamos ante una sociedad que cree que el oficio está a un paso de desaparecer por la irrupción de la inteligencia artificial y de actores ajenos al periodismo, pero pocos reparan en lo valioso que es el criterio de un buen periodista. Ahora es cuando deben demostrar lo que saben hacer”, asegura.

—¿Qué evolución evidenciás en el ecosistema de medios en un contexto donde los algoritmos de las plataformas ocupan el lugar de las redacciones como distribuidores de información?
—Lo que cambió es la naturaleza misma de los roles, que pueden solaparse o adaptar formas híbridos que reúnen conocimientos y habilidades de distintos campos. Un individuo puede reunir cualidades tanto del ecosistema tradicional como del digital, lo cual abre el interrogante sobre lo que significa ser periodista o comunicador en la actualidad. Los roles clásicos se encuentran más desvanecidos a raíz de un objeto de trabajo que también se volvió más híbrido, y de la baja consistencia que hoy presentan las organizaciones respecto de lo que ocurría hace dos décadas.

—¿Y qué peso tiene este algoritmo en la calidad periodística, dado que se prioriza el enojo y la espectacularidad por sobre el rigor?
—Considero que la programación algorítmica tiene mucho peso ya que estableció nuevos criterios de noticiabilidad: qué es noticia, cómo se trabaja, qué formatos y atributos debe tener una pieza para ser considerada como tal, entre otras cosas. Ejerce un carácter estrictamente performativo en la producción de contenidos, que se diseñan y estructuran para optimizar su posicionamiento en los motores de búsqueda, los resúmenes de aplicaciones o las herramientas de inteligencia artificial. Es un criterio que genera un desplazamiento hacia la espectacularidad y la radicalización de los contenidos ya que generan más visitas, más tiempo de uso y más interacciones.

Numerosas notas de Becerra incorporan datos del Instituto Reuters de la Universidad de Oxford para analizar la profundidad del fenómeno local. En sus constantes revisiones del Digital News Report hace énfasis en la pérdida de credibilidad de la sociedad en el ecosistema de medios. Mientras que en 2017 el 39% de las personas encuestadas confiaba en gran parte de las noticias, para las mediciones del 2024 esa cifra disminuyó al 30%.

— Tomando las últimas mediciones del Instituto, ¿la irrupción de influencers y streamers que hablan sobre temas de los cuales no tienen conocimiento alimenta la desconfianza hacia el periodismo?
— Personalmente no creo que haya disminuido la credibilidad en términos absolutos, sino que aumentó la desconfianza hacia los medios tradicionales y hacia el periodismo, sobre todo en cuestiones políticas y económicas. Esto tiene mucho que ver con el vínculo de la audiencia, el público y la sociedad argentina con los medios actuales, y con el carácter faccioso de las grandes corporaciones informativas. Esto deteriora progresivamente esta relación, más allá de la revolución tecnológica o de la irrupción de individuos ajenos al campo profesional. En paralelo, hay una precarización del trabajo periodístico cada vez más grande ya que cada vez hay menos respaldo de fuentes y verificación.

Becerra profundiza sobre las consecuencias materiales de esa precarización, y señala que cada vez son más los periodistas que deben combinar varios empleos para llegar a fin de mes, mientras disminuyen los puestos estables en los medios tradicionales. En ese marco, numerosos profesionales comenzaron a construir una presencia propia en redes sociales, canales de streaming y otras plataformas digitales para ampliar sus ingresos y sostener su actividad.

—¿El periodismo está ocupando los espacios de streaming o el entretenimiento está imponiendo sus reglas?
—Lo que ocurre es que hay una cierta tendencia a colonizar prácticas que hoy se consideran exitosas en el mundo de los influencers, pero esto también está relacionado con la precarización del trabajo periodístico. Como muchos periodistas que conozco ya no cuentan con empleos estables ni el respaldo de una empresa de medios, deciden convertir su propio nombre en una marca y gestionar su presencia pública para sostener su actividad. Esa búsqueda de visibilidad implica estar permanentemente en redes sociales, aunque, paradójicamente, esa exposición constante también puede terminar cansando a las audiencias.

Becerra le pone fin a la entrevista con la misma precisión con la que la empezó. No hay nostalgia en sus palabras, ni optimismo fácil. Sólo la certeza de que la profesión de muchos se está transformando a una velocidad que las instituciones no logran seguir. El giro de la profesión pone en juego el poder de adaptación de los profesionales a diario. La brecha entre lo que el periodismo fue y lo que hoy puede ser es un terreno con mucho por explorar. Este análisis evidencia que no existe un periodismo de “antes” y otro de “después”, sino una profesión que se reconfigura todos los días. 

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