Buenos Aires

lunes, octubre 26, 2026

Lula da Silva, reelecto presidente

Por Guillermina Darraidou Sustas

Tras la primera vuelta, en la que Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, logró vencer al presidente Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores, Brasil vivió unas semanas de fuerte movilización política, en las calles y en las redes sociales, sobre todo de parte de las filas del PT. Da Silva cambió radicalmente el discurso con el que inició su campaña; no descartó la narrativa de la soberanía brasileña, pero llevó al centro de la discusión el costo de vida en el país. De igual forma, apuntó a reclutar los votos de quienes se abstuvieron en la primera vuelta y de aquellos que habían optado por los otros candidatos.

Finalmente, llegó el domingo 25 de octubre y los brasileños salieron a sufragar. A la mañana, Bolsonaro votó en una escuela en Río de Janeiro, acompañado por su esposa y el gobernador electo Douglas Ruas, de su mismo partido. Allí expresó: “Ha llegado la hora de un cambio real”. En tanto, el primer mandatario emitió su voto en San Pablo y afirmó ante la prensa: “Lo que hizo la gente en esta segunda vuelta es algo que nunca había visto en mi vida”. 

La jornada electoral transcurrió con cierta normalidad hasta que Da Silva hizo formal el pedido a la Corte Suprema para extender por dos horas los comicios en Salvador y San Pablo tras denunciar la interrupción en el servicio del transporte público. “Lo que queremos es una elección que se lleve a cabo con honestidad y en la que todos puedan ejercer su derecho al voto”, declaró. El presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Kassio Nunes Marques, exigió un informe para decidir cómo responder a la solicitud. La campaña de Bolsonaro también pidió la amplitud del horario de votación en más de diez ciudades. La Suprema Corte aprobó el pedido de ambos partidos.

A las 19 hora local se cerraron los comicios y comenzó el conteo de votos, en donde la pequeña diferencia entre ambos candidatos permitió que tanto Da Silva como Bolsonaro se alternaran la delantera en distintos momentos. A partir del 75 por ciento de mesas escrutadas, el petista comenzó a ampliar su ventaja y la mantuvo hasta que el TSE oficializó la victoria.

En su discurso ganador, Da Silva manifestó su agradecimiento al pueblo brasileño por la generosidad que tuvo con él durante todos estos años. Apeló a la unión de los ciudadanos, tendiendo puentes con la oposición y así como respetar la fe del pueblo, sin distinción religiosa. Por último, dejó un claro mensaje hacia los Estados Unidos, al afirmar que “Brasil no es el patio trasero de nadie” y una fuerte promesa a sus compatriotas: “Voy a hacer el mejor mandato de la historia”.

Por su parte, Bolsonaro aseguró que es “imposible aceptar los resultados electorales”, y sostuvo que es “inaceptable” que un magistrado de la Suprema Corte haya “cambiado las reglas del juego con un simple trazo de pluma”. Asimismo, insinuó que tomará acciones legales para solicitar la anulación de esta elección.

Los presidentes latinoamericanos, de distintos signos políticos, como el uruguayo Yamandú Orsi, la mexicana Claudia Sheinbaum y el chileno Jose Antonio Kast, felicitaron a Da Silva por su reelección. En el plano nacional, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y el gobernador de la provincia de Buenos Aires Axel Kicillof hicieron lo propio y celebraron la victoria del PT. 

Al cierre de esta nota, el presidente de la Nación, Javier Milei, no se había expresado públicamente acerca de las elecciones en el país vecino.


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