Por M. López Barreiro, D. Stringa, M. Merlo

Los que amamos al Defe decimos que es el club de barrio más grande del mundo. A medida que cosechamos logros y, sobre todo, cuando superamos los obstáculos que se nos presentan, más me convenzo que nuestro lema es una realidad”, afirma orgulloso Diego Balenzuela, histórico vicepresidente y actual tesorero de Defensores de Banfield. El club del sur del conurbano resurgió de entre las cenizas en 2009 y logró su punto de mayor esplendor deportivo en estos últimos años, pero no escapa a los conflictos e incertidumbre que todas las instituciones sufren desde el comienzo de la pandemia.

Conocido entre vecinos y socios como “El Defe, el club se fundó en 1928, cuando un grupo de jóvenes se reunió para jugar al fútbol. A medida que el grupo se fue agrandando, surgió la idea de formar un club. El nombre se debe a que la mayoría de ellos eran hinchas del Club Atlético Banfield, su vecino histórico.

Poco a poco, y con ayuda de los vecinos de la zona, quienes vislumbraron un proyecto enriquecedor para el barrio, empezaron a hacerse las primeras reuniones y actividades. El crecimiento fue lento pero constante, hasta convertir al “Defe” en una institución referente de la zona sur del conurbano bonaerense por su gran crecimiento edilicio, la conmovedora fidelidad de sus socios, la variedad de actividades deportivas y culturales, y su fuerte compromiso con las causas comunitarias y sociales.   

El club estuvo cerrado durante 2020, acompañando las medidas de restricción establecidas por el gobierno. En ese tiempo, los profesores se vieron obligados a reinventar sus actividades. Con ayuda de las plataformas web comenzaron a hacer bingos en línea para recaudar fondos y a dar clases virtuales en la medida en que podían. “Los socios y socias respondieron de muy buena manera, tanto conectándose por Zoom como cumpliendo con el pago de la cuota social o las actividades“, cuenta Balenzuela.

El club es una segunda casa para la mayoría de nosotros, y acá pasan un montón de cosas mágicas“, destaca. Y es cierto, ya que atravesar esta situación no hubiera sido posible sin el sostén de los socios. “El Defe” cuenta con más de tres mil socios que participan activamente y, desde diciembre de 2020 a marzo de 2021, se inscribieron 400 nuevos, lo que para ellos fue una grata sorpresa.

#ElClubDeBarrioMásGrandeDelMundo

Pato Dubois es uno de los tantos socios pura sangre del “Defe”. A los 14 años empezó a practicar vóley y a los 23 fue protagonista de uno de los días más inolvidables de la institución. “El 11 de diciembre de 2019 jugamos el último partido de la tira contra Naútico Hacoaj, ganamos y se desató la locura. El ´Defe´ ingresaba por primera vez en la División de Honor, la máxima categoría de la Federación Metropolitana de Vóley. Fue una noche soñada, indescriptible. Se laburó tanto con ese objetivo que parecía lejano, que no podíamos creer haberlo logrado. Fue un esfuerzo enorme de jugadores, coordinadores, técnicos y padres que nos siguen y apoyan en todo”, recuerda Pato con una sonrisa que el barbijo no puede ocultar.

Pero el año siguiente, cuando parecía que la pandemia llegaba para poner los sueños en pausa, llegó la noticia más increíble de su historia: “el Defe” fue invitado a la Liga Argentina de Voley, la máxima categoría nacional. “Cuando me enteré, no podía creerlo, me quedé paralizado. Más allá de saber que nuestro equipo puede hacer milagros con esfuerzo, era una experiencia impensada. Enfrentar a jugadores internacionales, viajar, salir en la tele: todo eso era algo que merecía este equipo y nuestro club para visibilizar tantas décadas de pasión y laburo”. El 10 de diciembre de 2020 “el Defe” ganó su primer partido en la Liga. Como asistente técnico estaba Pato, aquel nene querido por todos que se hizo adulto en la canchita de la entrada.

Pero “el Defe” no es considerado por los socios como “el club de barrio más grande del mundo” sólo por los éxitos que cosecha en las más de 30 disciplinas deportivas y culturales que desarrolla. Desde su creación, el club está atento a las problemáticas sociales de la comunidad y colabora, junto a socios y vecinos, de todas las maneras posibles.  

Organiza casi mensualmente colectas de ropa, alimentos, artículos de limpieza, juguetes para distintos hogares de niños, gente en situación de calle o zonas que hayan sufrido tragedias. Trabaja en conjunto con el Hospital Garrahan para fomentar la donación de sangre incluso ofreciendo sus instalaciones para llevar a cabo el procedimiento, realiza campañas de reciclaje en la que concientizan a los chicos sobre el cuidado del medioambiente y se pone a disposición de los vecinos acompañando sus necesidades, sean el reclamo de seguridad y luminaria, hasta la búsqueda de una mascota perdida.  

Los abrazos, lo que más se extraña.

Los días pasan y los impuestos se acumulan

El año pasado, en medio de la pandemia, se promulgó la Ley de Asociaciones Civiles impulsada por el diputado del Frente de Todos Facundo Tignanelli, para otorgarles “tarifa cero”, exención de Impuesto Inmobiliario y condonación de deudas a las asociaciones civiles y clubes de barrio. Sin embargo, hoy el club del sur presenta casi 2 millones de pesos de deudas y ha presentado denuncias a la empresa de electricidad Edesur. “Estamos actuando en grupo junto a la Asociación de Clubes de Barrio y, de acuerdo con otros clubes vecinos, dejamos de pagar todos los servicios“, cuenta Balenzuela. “Una vez que sepamos cuál es la deuda real, veremos cómo refinanciamos“.

Por otro lado, los clubes de barrio fueron incorporados como sector crítico a la extensión del Programa de Asistencia, Trabajo y Producción (ATP) para acceder a ciertos beneficios para afrontar los efectos económicos provocados por la pandemia. Según Balenzuela, la medida del Gobierno Nacional fue fundamental porque, sin esa ayuda, no habrían podido cumplir con los pagos al personal. Nunca dejaron de pagar los sueldos correspondientes.

También recibieron subsidios entregados por Nación y por la Fundación Banco Provincia. Sin embargo, este dinero está abocado a obras y sólo pueden ser utilizados para reformas de infraestructura o mantenimiento. Es importante mantener los cuidados aunque el club esté cerrado porque una vez que se deteriora es muy difícil de recuperar, señala Balenzuela. Además, dentro del club, “El Defe” cuenta con un departamento donde se alojan chicos del interior que forman parte de los distintos equipos de competencia y prestan colaboración en tareas sencillas en las instalaciones.  

La Ley Micaela presente en el club

En octubre de 2020 se aprobó por unanimidad la Ley Micaela en entidades deportivas y clubes, para brindar a sus miembros capacitación y formación en perspectiva de género. Balenzuela relata que durante la pandemia se comenzó a discutir la posibilidad de tener un área de género y diversidad en el club para brindar a la comunidad un espacio seguro de diálogo, contención y reflexión para prevenir y erradicar la violencia género.

El protocolo ya fue presentado a la comisión directiva y cuando esté aprobado se empezará a capacitar al personal.  “Yo hice cursos de la Secretaría de Deportes de la Nación al respecto, porque primero debemos capacitarnos nosotros para luego enseñar y compartir. A pesar del contexto nos propusimos hacerlo porque es necesario, afirma el tesorero.

El regreso

Este año, en medio de la segunda ola de COVID que azota al país, las puertas del Club Defensores de Banfield volvieron a cerrarse. Ahora sólo quedan ganas de reencontrarse con las amistades. No como tesorero sino como fanático del club de sus amores, Balenzuela tiene en cuenta que más allá de “las ganas de que vuelvan el barullo de los nenes, las familias a hacer asados en el  quincho y las competencias deportivas”, la prioridad es el cuidado de los socios a quienes siente su familia. Por eso el regreso al club se hará gradualmente en espacios abiertos, parques y plazas. Por lo pronto las autoridades están en contacto con Manuel Cordero, secretario de Deportes del Municipio de Lomas de Zamora, quien no dudó en apuntar que respecto a los protocolos, “El Defe” sirvió de referencia para muchos clubes de la provincia.