Por Mora López y Clara Crusvar
Roland Garros es uno de los cuatro torneos de tenis más importantes de su categoría. Celebrado una vez por año entre mayo y junio en París, está muy ligado a la elegancia y al refinamiento, vive este año una nueva demostración de cómo el juego femenino transformó la ropa en una herramienta de expresión personal, identidad e impacto social.
A diferencia del torneo de Wimbledon, donde el código de vestimenta blanco es estricto, Roland Garros es sinónimo de libertad creativa. La arcilla parisina durante años funcionó como el escenario ideal para romper esquemas: en 2018 Serena Williams desafió las normas con un catsuit, un traje de cuerpo entero que luego fue prohibido para su uso en el torneo. Más tarde, Williams fue la primera deportista galardonada con el Fashion Icon por el Consejo de Diseñadores de América.

Al llevarse a cabo en la capital fashionista, las marcas y las deportistas reservan sus diseños más vanguardistas y elegantes para este torneo. Y si de vanguardia se trata, Naomi Osaka es la clave en esta cuestión. La tenista usa la ropa con doble objetivo: jugar y contar historias a través de la alta costura.
La ganadora de cuatro Grand Slam llevó el concepto de la indumentaria deportiva a una nueva dimensión que ella misma define como “court-ure”, un juego de palabras entre cancha,”court”, y alta costura, “haute couture”. Para Osaka, la moda no es una distracción del juego, sino una vía de comunicación más potente. “No hablo mucho, así que puedo expresarme a través de mi ropa. Puedo usar colores brillantes, telas diferentes y definitivamente voy a llamar la atención, eso es lo divertido“, dijo en una conferencia de prensa post partido el pasado 26 de mayo.
Osaka explicó que gran parte de su inspiración procede de Serena y Venus Williams, pioneras en convertir la vestimenta del tenis en un elemento creativo y cultural. Una vez más, los tenistas demuestran que el alto rendimiento y la indumentaria no tienen por qué ser conceptos aislados; se puede buscar la victoria en cada set mientras se dictan las nuevas reglas de la moda.
Edición: Morena Sánchez
