Por Andrés Domínguez
El presidente boliviano Rodrigo Paz Pereira convocó públicamente al diálogo a las organizaciones de trabajadores para bajar la escalada de violencia y disminuir la crisis sanitaria, política, económica y alimentaria que sufre la población del país hace ya más de un mes.
Tras su asunción, el pasado 8 de noviembre, la implementación de medidas como la eliminación de los subsidios a los hidrocarburos, el ajuste y la desregulación económica, la nueva Ley de Seguridad y Militarización y la Ley de Tierras tuvo consecuencias políticas, económicas y sociales, además de profundizar el conflicto con la oposición.
En cuanto a lo político, la fórmula Paz-Lara “se hizo cargo” de la demanda del voto moderado, al diferenciarse de las políticas clásicas neoliberales de ajuste de Jorge “Tuto” Quiroga Ramírez, pero culminó llevando a cabo medidas similares a las prometidas por el candidato perdedor.
Mercedes Trimarchi, docente y exlegisladora porteña por el Frente de Izquierda Unidad, quien viajó a Bolivia para presenciar la situación social e integrar mesas de debate sobre la resolución del conflicto y la toma de decisiones dentro de las organizaciones, refiere: “Es válido recordar que esta fórmula presidencial gana en el balotaje, pero no era el favorito, más bien quien había ganado las elecciones era la ultraderecha con un programa más clásico neoliberal y ajuste, y la fórmula Paz-Lara pidió el voto más moderado, más contra esa ultraderecha. A las luces está que no cumplió esa promesa de frenar la embestida neoliberal“.
Sobre lo económico y social, la dirección que tomó el gobierno llevó a protestas de todo el arco político, que se expresan en “bloqueos” hace más de un mes. Tanto las medidas como las protestas (en menor medida) tuvieron como consecuencias directas la declaración de emergencia sanitaria en La Paz, subida y escasez en los precios de comestibles y falta de combustible en estaciones de servicio, donde puede observarse gente que duerme en su auto en filas para conseguirlo.
Trimarchi destaca el rol de las mujeres en toda la organización comunitaria, lo que se conoce como las “mujeres de pollera”, que debaten, llevan adelante las asambleas y están en la primera línea de las movilizaciones, de los bloqueos y de los comités. La presencia tanto de ellas como de las comunidades campesinas en las protestas buscan destituir al gobierno de Rodrigo Paz, que cuenta con el apoyo del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, al igual que los mandatarios que toman rumbos similares en Latinoamérica. “Está planteada en Bolivia la caída del presidente por la vía de la movilización, por eso hay tanta preocupación por los gobiernos de ultraderecha del continente en relación a por qué siguen sosteniendo a Rodrigo Paz”, menciona Trimarchi.
Edición: Manuel Ingenito
