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martes, junio 9, 2026

La salud mental de los jóvenes, en jaque por las apuestas online

Por Rocío González Gaudio

Las apuestas online son una de las mayores preocupaciones vinculadas con la salud mental y el uso problemático de las tecnologías entre adolescentes en la Argentina. El escenario de adicciones mutó drásticamente a raíz de una digitalización sin fronteras que trasladó el riesgo del casino directamente al bolsillo de los jóvenes, y con él, consecuencias que se extienden mucho más allá de lo económico.

Una encuesta de la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires realizada en 2024 a 2.765 estudiantes de entre 12 y 19 años reveló que uno de cada cuatro estudiantes apostaron online, el 90 por ciento lo hace vía billeteras digitales, el 48 por ciento elige casinos virtuales y el 32, apuestas deportivas. El 73 por ciento conoció estas plataformas mediante conocidos, y el 26 por publicidad e influencers. El dato más preocupante radica en que el 13,1 por ciento de los apostadores reconoce su dificultad por detenerse.

“La ludopatía es una adicción difícil de detectar ya que se juega a través del celular en cualquier momento: se puede apostar en la habitación escuchando música, en el baño o en un recreo”, señaló el ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco. “Es una problemática de causas multidimensionales que involucra aspectos tecnológicos, sociales, culturales, económicos y de salud mental.”

A pocos días de la Copa Mundial 2026, el temor de psicólogos y especialistas radica en el aumento de las apuestas deportivas ya que estos eventos son enormes plataformas de marketing y comercialización de productos y servicios. “El rol de los futbolistas e influencers es muy relevante. Si un adolescente ve a su jugador favorito promocionar una plataforma de apuestas, puede interpretar de manera implícita que apostar es algo propio del mundo adulto o incluso una forma más de vivir la pasión por el fútbol”, explica el psicólogo Juan Carlos Hoyer. “No lo procesa como una conducta de riesgo, sino como parte del mundo que admira.”

Las consecuencias suelen trascender lo económico. Según Hoyer, es frecuente que los jóvenes utilicen cuentas, tarjetas o billeteras virtuales de familiares sin autorización o que pidan dinero con otros argumentos para destinarlo al juego. “Cuando esto se descubre aparece una ruptura de la confianza dentro de la familia. Surge el interrogante: ‘¿Cómo no me di cuenta antes?’, mientras que el adolescente puede intentar minimizar la gravedad de lo ocurrido o justificar su conducta para evitar consecuencias”, explicó.

El gobierno bonaerense lanzó en 2024 el Plan de Prevención a la Ludopatía en Jóvenes y Adolescentes y reforzó el Programa de Asistencia al Juego Compulsivo para articularlo con la red de salud mental. “Hoy cualquier menor de 18 años puede recibir atención gratuita en hospitales provinciales, CPA y centros especializados”, indicó Bianco. “Se conformó una mesa interministerial para abordar el tema desde ministerios como el de Salud, Justicia, Educación y Seguridad, y junto con el Ministerio de Comunicación se desarrolló la campaña Viciar con las Apuestas #NoDa para difundir los canales de atención al juego.”

A su vez, la administración bonaerense intensificó las acciones contra el juego ilegal. Según datos oficiales, ya fueron denunciados más de trescientos sitios de apuestas clandestinas y se enviaron reportes a Meta y cartas documento a más de cien influencers que promocionan plataformas ilegales.

No obstante, para los especialistas, la prevención temprana, la educación digital y el acompañamiento familiar son herramientas clave frente a una problemática que ya dejó de ser marginal y que encuentra en los grandes eventos deportivos una oportunidad para expandirse entre los más jóvenes.

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