Por Melany Cortez
El 7 de junio en la Argentina se celebró el Día del Periodista en un contexto con poco para festejar. Lo que históricamente nació como un día para reivindicar el rol de la prensa hoy se transforma en un crudo recordatorio de supervivencia. Los periodistas, que tienen la responsabilidad social de investigar, procesar información y aportar contexto a la ciudadanía, se encuentran con una constante desvalorización económica de su fuerza de trabajo y una campaña de hostigamiento encabezada por el presidente Javier Milei que busca anular su credibilidad.
De acuerdo con el último relevamiento del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), que procesó datos de más de mil trabajadores del Área Metropolitana, el 65 por ciento de los profesionales de los medios percibe ingresos que no alcanzan a cubrir la canasta básica total, y quedan así, efectivamente, bajo la línea de la pobreza. Casi el 68 por ciento de los periodistas se vio obligado a recurrir a tarjetas de crédito, adelantos o préstamos informales durante el último mes para poder pagar gastos tan elementales como el alquiler o los servicios públicos. El secretario de Asuntos Profesionales del SiPreBa, Matías Cervilla, afirma: “Debido a que tenemos muy malos salarios, tenemos que tener muchos trabajos distintos. Ahora tenés que hacer muchas más cosas por menos plata“.
A esta precarización económica se añade un ataque político inédito, revelado en el último informe de la consultora Ad Hoc, que deja en evidencia el destrato y desprestigio que reciben los periodistas por parte del Presidente. El análisis de las redes de Javier Milei arroja que durante mayo fue el usuario digital que más veces usó la sigla NOLSALP (“No odiamos lo suficiente a los periodistas”) junto al concepto “ensobrados”.
Durante el mes, el mandatario mencionó en 96 oportunidades la sigla y criticó en varias oportunidades a entidades profesionales como FOPEA, acusando además a los trabajadores de prensa de generar maniobras políticas. El jefe de Estado dedicó más del triple de intervenciones en redes a atacar al periodismo que a difundir proyectos estratégicos de desarrollo o inversiones clave para el país, como Vaca Muerta, que apenas sumó 28 menciones en el mismo período.
En ese contexto, Cervilla no tiene dudas de que “este clima es el peor desde el retorno de la democracia en 1983, nunca hubo un clima tan hostil contra la prensa”. Este aniversario encuentra a los periodistas en una situación límite. Informar con libertad es indispensable para que la sociedad sepa lo que pasa. Sin embargo, en la Argentina de hoy, hacer periodismo crítico exige un doble esfuerzo: resistir los ataques diarios de las redes oficiales y, al mismo tiempo, hacer malabares para llegar a fin de mes.
