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lunes, junio 22, 2026

Boston, cuna de la revolución estadounidense

Por Nacho Cangas

Por más que el Gillette Stadium se encuentre ubicado en Foxborough, Massachusetts, durante este Mundial 2026 fue rebautizado como Estadio de Boston. Con una capacidad para más de 60 mil espectadores, en este campo, Escocia le ganó a Haití 1 a 0 el sábado 13 de junio. El tanto convertido por John McGinn le dio la victoria al seleccionado escocés luego de 36 años sin ganar un partido en mundiales. El último triunfo había sido en Italia 1990 ante Suecia por 2 a 1. Los escoceses hicieron historia.

Pero mientras los jugadores disputaban el partido y cortaban su mala racha, a más de 40 kilómetros del estadio, en pleno centro bostoniano, una placa en el suelo recordaba: “Site of the Boston Massacre” (“Sitio de la Masacre de Boston”). En ese preciso punto, hace más de dos siglos y medio, sin fútbol o escoceses de por medio, también se hizo historia, porque si bien Estados Unidos firmó su independencia y dejó de ser una colonia británica el 4 de julio de 1776, su libertad había comenzado a forjarse años antes en esa ciudad fundamental que fue escenario de la revolución: la capital de Massachusetts, Boston.

Luego de la Guerra de los Siete Años entre Gran Bretaña y Francia, y a pesar de haber salido victoriosos de ese conflicto, los ingleses quedaron profundamente endeudados y necesitaban generar ingresos. Por eso en 1763, el Parlamento británico decidió aumentar los impuestos en las Trece Colonias de América del Norte, actual territorio estadounidense. La medida recayó sobre documentos impresos, periódicos, papel, vidrio, té, pintura, entre otros. Como Boston era una ciudad que se sostenía, en gran parte, gracias al comercio atlántico que mantenía a través de su puerto, se vio perjudicada por estas medidas.

Los habitantes no esperaron para mostrar su descontento. Las clases más afectadas de la ciudad comenzaron protestas contra los aumentos de los precios, y con un reclamo específico sobre el asunto: “No taxation without representation” (“No a los impuestos sin representación”).

“Los colonos, amparándose en derecho constitucional, por decirlo de alguna forma, decían que no tenían representación en el parlamento, que no habían sido escuchados y que por eso los nuevos impuestos eran tiranía“, explicó a Publicable Fabio Nigra, historiador y docente de la UBA en la cátedra de Historia de los Estados Unidos de América.

Frente a los reclamos de los bostonianos, la corona británica aumentó la presencia militar en el territorio para controlar las revueltas locales. Sin embargo, según explicó Nigra, debido a los bajos sueldos de los soldados, se los habilitó a conseguir otros trabajos en Boston. Esto fue otro factor de tensión entre ambas partes. “Los que protestan son los laburantes por la invasión de tropas británicas que les quitaban el trabajo a los lugareños”, sumó Nigra.

En este contexto, el 5 de marzo de 1770 se desencadenó una manifestación popular. Mientras un grupo de soldados británicos montaba guardia frente a la aduana de King Street, donde la corona controlaba y cobraba los impuestos, un grupo de colonos los sorprendió. La multitud atacó con piedras y bolas de nieve a los militares y respondieron con sus armas. Abrieron fuego contra la muchedumbre y mataron a cinco personas. Solo dos de ese grupo de ocho soldados y un oficial al mando fueron hallados culpables en el juicio que enfrentaron. La condena incluía expulsarlos del ejército inglés.

Apenas tres años después, en diciembre de 1773 otro episodio puso de manifiesto el enojo de los habitantes: la “Boston Tea Party” (“Fiesta del té de Boston” o “Motín del Té”). En señal de protesta, manifestantes disfrazados de indios mohawk interceptaron barcos en el puerto y arrojaron 45 toneladas de té al mar.

“Fueron hechos que dieron mayor sustento al enojo de los colonos. Como escribió John Adams tiempo después de la Masacre de Boston, aquella noche ‘se pusieron los cimientos de la independencia americana’“, explicó Nigra.

Este último hecho despertó el enojo de la corona británica, que tomó cartas sobre el asunto. Clausuraron el puerto de Boston hasta que su población pagara el té arrojado al mar y redujeron la autonomía del gobierno de Massachusetts. A partir de estas medidas, las demás ciudades mostraron colaboración con los bostonianos y, para ese entonces, la idea de romper lazos con la corona británica se volvía un futuro cada vez más cercano.

El 4 de julio de 1776, Thomas Jefferson junto con Benjamin Franklin y John Adams redactaron la Declaración de la Independencia. Los Estados Unidos de América habían nacido oficialmente. Más de 250 años después, el escocés John McGinn gritó el gol que convirtió para su selección a solo 40 kilómetros de donde sucedió aquella masacre y aquel motín. El punto de origen de la revolución estadounidense.

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