El domingo 30 de octubre de 1983 hubo elecciones presidenciales y legislativas en la Argentina luego de casi ocho años de dictadura. Volvía la democracia tras el triunfo de Raúl Alfonsín, de la Unión Cívica Radical, y junto a él la felicidad de un país. Muchos adultos lograron votar de nuevo y muchos jóvenes lo hicieron entonces por primera vez. Otros ya no estaban. En conmemoración de ese día y de los siguientes cuarenta años de democracia ininterrumpida, recogimos testimonios entre quienes aquel día histórico estrenaron el derecho a elegir, para mantener vivo el recuerdo y la memoria de los desaparecidos. 

“Fui a votar con toda mi familia. Mi papá, mi mamá y mi abuelo, mi hermano, que también votaba por primera vez. En ese momento yo trabajaba en Entel (Empresa Nacional de Telecomunicaciones), y me tocó ir a buscar las urnas al correo por la mañana y dejárselas a las autoridades de mesa. Luego, al final de la votación, debía presentarme para hacer lo mismo, pero a la inversa, es decir, recibir la urna lacrada con los votos adentro y el parte con el recuento de votos y llevarla hasta el correo de vuelta. Fue un momento muy importante para mí llevar los votos de todos aquellos que habían podido ejercer su derecho tanto por primera vez en su vida como por primera vez en siete años.” Carlos Álvarez, contador. 

Fue un día con algunas emociones contradictorias porque había una inmensa alegría de volver a la democracia después de haber luchado contra la dictadura en diferentes planos. Y no dejaba de ser un momento de tristeza porque en esa lista donde estaban mi DNI, mi nombre y el de mi padre, estaba también el de mi hermano. Uno estaba firmando, leyendo que en la mesa en la que votábamos estaba él, que había sido desaparecido. Después de un tiempo tuvimos la suerte de conseguir su cuerpo donde fue arrojado y pudimos cerrar el círculo de la vida y de la muerte, y tener lo que toda familia tiene que tener cuando, en este caso, muere un ser querido. Hay miles y miles de familias que todavía no saben si los tiraron vivos al mar o los enterraron en alguna fosa común. Nosotros tenemos ese privilegio que recién en 1989 supimos lo que había pasado con mi hermano. Ese día teníamos emociones encontradas, pero sin ningún lugar a dudas fue sumamente importante para el pueblo argentino que se pudiera volver a votar, a definir, a elegir a quién queríamos que nos gobernara y no esa dictadura sangrienta y asesina que con sus socios económicos había llevado al desastre a nuestro país.” Claudio Morresi, ex jugador de fútbol e integrante de la asociación Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas. 

“Había hecho una promesa: si ganaba Raúl Alfonsín, a quien había votado, caminaría hasta Luján. La promesa nació el día que Herminio Iglesias, del Partido Justicialista, quemó un ataúd con las siglas de la UCR delante del público. Presencié el cierre de campaña en el Obelisco, me pareció que había caído muy bajo y le hice la cruz, entonces hice la promesa. Cuando ganó Alfonsín, no cumplí con mi palabra, pero después de un tiempo la hice con mi esposa. Cuando la conocí, ella me acompañó caminando hasta Luján porque me dijo que las promesas que se hacen, se tienen que cumplir.” Fabián Domínguez, ingeniero civil.

“El recuerdo de esa experiencia es muy fuerte. Yo tenía 22 años y voté por primera vez en 1983. Veníamos de un período muy oscuro. La experiencia de la dictadura marcó un antes y un después en todos los argentinos. Aquel momento de recuperación de la democracia fue una especie de fiesta popular, de alegría, de cara sonriente, de algo vital que recomenzaba, que recuperaba y que volvíamos a experimentar. Nunca me voy a olvidar de la gente en la plaza. Fue un momento hermoso, no sencillo porque las cosas no son tajantes. Son transiciones complejas porque los militares tuvieron mucho poder, incluso años después. El miedo que habían dejado en la sociedad era muy poderoso. Todas esas cosas que sabemos, todos esos sectores que negaban lo que había ocurrido y siguieron negando. Fue un momento de enorme alegría, pero también hay que tener la conciencia de lo que costó recuperarla. No fue algo gratuito, murió mucha gente. La recuperación de la democracia fue también una conciencia de recordatorio de todo ese sufrimiento y dolor, y la alegría se debe construir sobre eso.” Gustavo Fontán, director de cine y teatro.

Votar por primera vez en ese contexto fue muy raro, había mucho temor entre las personas, miedo a que todo lo que habíamos pasado se volviera a repetir, pero a la vez alegría por volver a tener la oportunidad de elegir a quienes nos representarían. Era raro volver a tener esa libertad de elegir, pero a la vez sentí un verdadero placer y una gran felicidad cuando puse mi voto en la urna.” Liliana Lamas, profesora de Historia.

“Mi primera participación democrática en elecciones fue en 1983, luego de una dictadura que no solo nos empobreció, nos privó de elegir a nuestros representantes. Al llegar el momento tan deseado por los argentinos fue una fiesta, con una explosión de júbilo y una gran sensación de libertad. Poder ser parte del futuro del país le dio una responsabilidad muy grande a nuestra generación, porque teníamos que mantener la democracia para que los niños y jóvenes pudieran tener un futuro lleno de libertad democrática, y la posibilidad de ser parte de los distintos partidos políticos que tuvieran la alternativa de dirigir y ser protagonistas de la historia de nuestra gloriosa patria. Ese día, por la falta de experiencia y de conocimiento, era todo un desafío, algunos de mis amigos estaban muy nerviosos, pero yo personalmente tuve la sensación de que era algo que había hecho siempre. Mi convicción por un ideal. Me sentía seguro de que lo que yo votaba, ganaba. Sin embargo, cuando terminó el escrutinio no fue así y comprendí cómo era el juego de la democracia a pesar de la seguridad que tenía al momento de votar en el triunfo de mi pensamiento político.” Miguel Ángel Ponce, comerciante.

“Voté por primera vez a los 21 años en 1983 con la vuelta a la democracia. Fue una experiencia única. Después de haber pasado todo ese proceso terrible, en donde viví mi adolescencia, en el cual no podía pensar ni decir lo que tenía ganas de hacer, llegó el momento de la elección. En esa ocasión, al participar, mis sentimientos se amontonaban. Todavía seguía teniendo miedo, no sabía si era real lo que estaba pasando, creía que era otro truco más. De a poco apareció un sentimiento de esperanza, que me fortaleció en el momento en que entré al cuarto oscuro. Era un aula de un colegio en donde se podía elegir sin que nadie te dijera a quién. Esa experiencia me marcó, me sentí libre. Todavía sigo teniendo la sensación que tuve en aquel momento, de poder elegir sin ningún apriete, sin que nadie me dijera ni cómo ni qué tenía que hacer. Fue un momento de mucha felicidad, ese voto me cambió la vida. Comenzaba una nueva etapa argentina.” Pablo Riopedre, comerciante.

“Voté por primera vez en 1983, con 23 años, en Santiago del Estero; ha sido una hermosa experiencia, no veía la hora de votar. Quería saber cómo era, te sentías protagonista, sobre todo luego de haber tenido mucho tiempo el gobierno militar que había sido de represión, yo no entendía mucho lo que pasaba porque era muy joven, habían sido siete años horribles. Esa elección me acuerdo de que fue toda una fiesta, empezaba la democracia.” Clara Veliz, trabajadora de casas particulares.

“Sentí una emoción muy grande, la alegría de la gente me resultó contagiosa. Se abrazó la Constitución y yo sentí que tenía que defenderla para siempre. A partir de esa elección he sido presidente de mesa y fiscal de elecciones varias veces. Siempre voy a votar contenta, incluso en estos tiempos en que se nos ha quitado la alegría.” Mirta López, abogada.

“Había cumplido 18 años en 1983, ya me tocaba ir a votar. Eran mis primeras elecciones. Recién estaba empezando a formarme políticamente. Militaba desde la desaparición de mi padre, unos tres años antes. Fue inevitable no sentir miedo si hacía menos de un año se estaban yendo los militares. Pero la realidad era que estaba muy emocionada. Volvía la posibilidad de vivir tranquilos después de semejante golpe de Estado. Volvía la democracia. Fue un año especial que recordaré por siempre: el nacimiento de mi primera hija en agosto y la llegada de Alfonsín en diciembre.” Myriam Galván.

“Me acuerdo de que fui a escuchar el discurso de Alfonsín en la cancha de Tigre. Allá dijo que ‘con la democracia no solo se vota, sino que también se come, se educa y se cura’, terminó recitando el preámbulo de la Constitución. Fue emocionante votar después de la dictadura. Había un clima de esperanza, se notaba que estábamos todos con ánimo y estimulados.” Gabriela Sánchez Vera, abogada.

“No sabía cómo era el cuarto oscuro. Recuerdo que estaba muy ansioso y nervioso por ser la primera vez que votaba. Nuestra generación estaba muy ilusionada con el regreso de la democracia. Me emocionaron los discursos de Alfonsín, sentía que todos estábamos esperanzados.”  Horacio Cabrera, médico.

“Tenía casi 23 años cuando voté por primera vez. Recuerdo que todo fue una ilusión. En ese momento sentí una mezcla de emoción, de responsabilidad, de conciencia, duda, de no saber qué iba a pasar y de querer que ganara el candidato a quien votara. Fue una combinación de sensaciones de querer tener voz y voto, poder opinar sin ser juzgada, poder expresarme y ser respetada. El país necesitaba que llegara la democracia, sobre todo para traer un sentimiento de esperanza luego de salir de una tristeza muy grande por la guerra de Malvinas y de haber perdido a muchos chicos jóvenes.” Carla Bunger, ama de casa. 

“Vivimos esa época con mucho entusiasmo y esperanza, pero también con mucho orgullo porque sabíamos que habíamos hecho nuestra parte para recuperar la querida democracia que todos deseábamos. Y como se abría algo nuevo, algo que no habíamos hecho nunca, en 1983 voté por primera vez. Fue una época llena de ilusión. Recuerdo el mensaje que transmitió quien resultó presidente electo, que decía: ‘Con la democracia se come, se cura, se educa’. Fue un momento de deleite y de mucha esperanza, pero sobre todo de disfrute ante el fin de la época tan oscura de la dictadura.” Toshi Yama, veterano de la guerra de Malvinas.

Por 2º A TM

Ese año también…

19 DE ENERO

Muere en Córdoba el ex presidente radical Arturo Umberto Illia. Había asumido la presidencia el 12 de octubre de 1963, en elecciones en las que estuvo proscripto el Partido Justicialista. Illia eliminó parte de las restricciones al justicialismo, pero en su gobierno la policía reprimió con violencia varios actos del peronismo y mantuvo en el exilio a Juan Domingo Perón. El 28 de junio de 1966, Illia fue derrocado por un golpe militar encabezado por el general Juan Carlos Onganía.

28 DE ABRIL

La Junta Militar intenta cerrar la etapa más sombría de la historia argentina, y da por muertos a los desaparecidos. La medida es rechazada por las Madres de Plaza de Mayo, otros organismos de derechos humanos y por organizaciones políticas, gremiales y sociales.

5 DE MAYO

Entre mayo de 1983 y agosto de 1985, el clan Puccio secuestra y asesina al ingeniero Eduardo Aulet, por quien su familia había pagado 150 mil dólares de rescate, e intenta hacer lo mismo con el empresario Emilio Naum, a quien finalmente asesina cuando se resiste. También mantiene en cautiverio a la empresaria Nélida Bollini de Prado.

4 DE JUNIO

La dictadura cívico-militar, en sus últimos meses de permanencia, restablece el derecho de huelga, prohibido en marzo de 1976.

23 DE SEPTIEMBRE

En la localidad bonaerense de San Martín, dentro de las instalaciones del Centro Atómico Constituyentes, se produce el accidente nuclear del reactor RA-2, el más grave en la historia del desarrollo nuclear del país.

26 DE OCTUBRE

Se realiza el cierre de campaña de Raúl Alfonsín en la Plaza de la República, en el Obelisco, donde se reúnen cientos de miles de personas. En su discurso, Alfonsín declara: “Se acaban la dictadura militar, la inmoralidad y la prepotencia, el miedo y la represión, se acaba el hambre obrero (…) Se acaba el imperio del dinero sobre el esfuerzo de la producción, basta de ser extranjeros en nuestra tierra”. Llama a los argentinos a “volver a ser los dueños del país” porque “nace la democracia” y promete: “Ya no habrá más sectas de nenes de papá, ni de adivinos, ni de uniformados, ni de matones para decirnos lo que tenemos que hacer con la patria”.

28 DE OCTUBRE

Durante el cierre de campaña del Partido Justicialista, Herminio Iglesias quema un cajón con las siglas de la Unión Cívica Radical (UCR) frente a una multitud estimada entre 800.000 y 1.200.000 personas. La actitud fue considerada una de las causas de la derrota del justicialismo en las elecciones generales, donde la UCR obtendrá el 51,75 por ciento de los votos, mientras que el peronismo, con Ítalo Luder como candidato a presidente, logrará el 40,16.

30 DE NOVIEMBRE

Un tribunal militar presidido por el general Cristino Nicolaides condena al coronel Juan Jaime Cesio, dirigente del Partido Intransigente (PI), por denunciar las desapariciones forzadas de personas ocurridas durante la dictadura militar.

9 DE DICIEMBRE

Se celebra en la ciudad cordobesa de Villa Carlos Paz el Primer Encuentro de Profesionales Informáticos de la Argentina.

15 DE DICIEMBRE

Por decreto 158/83, el gobierno de Alfonsín ordena someter a juicio sumario a los nueve militares de las tres armas que integraron las Juntas que usurparon el poder a partir del golpe militar del 24 de marzo de 1976. Dos días después es creada la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep).

Por D. Alderete, J. Benítez Demark, M. Bullón, A. Clavijo Velasco, E. Herrera, P. Maldonado, V. Rodríguez, R. Sicaro, M. Toloza y O. Velanovsky